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Considerando que solo un 40% de los lectores de este Club de Ociosos son de Chile y de estos muy pocos son de Arica, me pregunto si tendrá sentido escribir tantas cosas de mi querido pueblucho, pero que diablos, si me esmero en darle el gusto a todos al final no quedará nadie contento. Como dice el corrido:
No me den blanco sin plata.
No me den negro elegante
ni mujer hermosa beata.
Esa fingida humildad con que el serrano obedece,
al punto desaparece si le dan autoridad.
Exige puntualidad, apura al chico y al grande,
no hay mirada que lo ablande ni sudor que lo doblegue.
Aunque la hambruna me llegue… no me den cholo que mande.
El rico venido a menos, es un tipo sin un cobre que
finge bolsillos llenos y odia los bienes ajenos, porque
el ayuno lo mata. Al fin estira la pata recordando sus blasones.
Si han de mandar patrones, no me den blanco sin plata
El negro futre palé, a su raza desestima.
Se echa lo que gana encima y se luce en el café.
Francamente yo no sé a qué viene tal desplante.
Si no usa desodorante ni le dura limpio el cuello,
así, con falso resuello, no me den negro elegante.
No me den hombre que llore, ni me den mujer que jure.
No me den chino que cure, ni médico que enamore,
cura que dé serenata, ni estudiante con ‘bluyin’,
ni fea con camarín, ni mujer hermosa beata.
Pero por lo que Dios más quiera,
No me den cholo que mande.
Aprendamos de Costa Rica
Si realmente queremos que el turismo se desarrolle en Arica no es necesario gastar millones en folletería ni enviar a las autoridades a pasear en ferias de tour operadores, existe una forma más sencilla, económica y de éxito comprobado: estudiar como lo ha hecho Costa Rica.
Ese país es el ejemplo más destacado de políticas exitosas para el turismo de larga estadía, desde países desarrollados, porque se dieron cuenta antes que nadie de lo importante que es tener primero un foco y una estrategia antes de gastar dinero a destajo en programas inorgánicos.
Definieron bien su segmento: el turista de larga distancia que viene a América Latina no es el vacacionista normal, dentro del turismo de vacaciones nuestro continente capta un bajísimo porcentaje que se reparte entre Mexico y Brasil. Pero el turismo de aventura es otra cosa, Perú es líder mundial en ese nicho y lo normal es que nosotros tratemos de aprovechar captando mayor parte de cerca de un millón de visitantes que llegan cada año al Cusco.
Luego facilitaron las cosas básicas para que un turista decida una larga estadía: la visa de residente es automática para los que vienen de países desarrollados, lo mismo abrir una cuenta corriente o contratar Internet ¿cuanto nos costaría aplicar esas políticas tan simples en Chile? Cero, ni un solo peso, los beneficios en cambio serían enormes e inmediatos.
Finalmente los costarricences saben donde colocar su propaganda: en revistas norteamericana de jubilados, por cierto tienen información masiva y práctica en Internet ¿como no somos capaces de aprender de ellos?