Estoy releyendo ahora El Amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence, libro que en su tiempo fué calificado de pornográfico y estuvo prohibido durante muchos años.
Por culpa de eso la primera vez que lo leí me fuí directo a lo interesante saltándome casi todo el argumento. Ahora lo estoy leyendo como corresponde, es una gran novela, muy inglesa en esa manía de escarbar en los motivos oscuros de los personajes, la verdad es que me gustaría leer más libros de Lawrence, especialmente Hijos y Amantes, o Amor entre Mujeres que no lo he podido encontrar (gratis) en ninguna parte.
Durante mucho tiempo confundí a este escritor con T.S. Lawrence “Lawrence de Arabia” también escritor y uno de los más famosos espías de la historia.
¿Era D. H. Lawrence homosexual? es un asunto que no tengo claro, aunque hay algunos indicios de que se le quemaba el arróz no es un asunto definido, lo que si es seguro es que fué un escritor perseguido durante gran parte de su vida por sus ideas y libros. Como los que escribimos y leemos blogs tenemos cierta sincronía en los temas y al comentar en otros sacamos ideas para los nuestros, comentaré brevemente algo sobre homosexualidad y tolerancia, a propósito de lo que leí en el buen blog de AhoraTodosTuSolo, aquí voy.
Lo que me molesta es que se nos obligue a ser tolerantes, según la corrección política progresista no se debe aceptar la discriminación ni la intolerancia. A primera vista esto parece una idea muy lógica; si reconocemos que la moral es un asunto personal y no hay nada intrínsecamente bueno o malo -idea que yo comparto completamente- entonces deberíamos obligar a que todos sean tolerantes y que acepten a todos los demás como igualmente buenos.
Pero hay algo que no se sostiene en este cuento, es un planteamiento mentiroso porque lo que realmente se trata es de colocar una cierta moral oficial por sobre las morales individuales, la moral progresista no es en absoluto neutral, sino que es un sistema de valores que trata de imponerse de la misma forma que las iglesias y los demás sistemas que critica por intolerantes. No es la intolerancia en general que les molesta sino la intolerancia hacia ellos, que a su vez son tan poco tolerantes como cualquiera, con quienes no comulgan con sus ideas.
En fin, esto me recuerda un poco los discursos de moral masónica y como se reflejan en el comportamiento de los que practican el asunto: hablan de libertad de pensamiento pero solo para los que están de acuerdo con sus principios, de tolerancia para que los toleren lo que a ellos les parece aceptable. Es lógico y humano, lo que no me parece bien es que no se den cuenta que caen exactamente en el mismo juego de poder e imposición que tanto critican.
Yo tengo mi sistema donde hay cosas que considero buenas y otras que considero malas, he construído este sistema en base a mi experiencia, a las influencias que he tenido y principalmente a simpatías y antipatías personales que en el fondo tienen un origen bastante arbitrario.
Por ejemplo no soporto a la homosexualidad masculina, en cambio las mujeres homosexuales no me molestan para nada. Reconozco que es algo arbitrario, como lo son en su origen todas mis ideas morales. No siendo religioso, ni masón ni nada no trato de racionalizar estas preferencias, solamente las acepto y trato de soportar a los que tengan un distinto sistema. ¿Cuando viene el problema? cuando un estúpido viene a decirme que mis preferencias están equivocadas y que , como debo ser tolerante, no puedo considerar unas cosas malas y otras buenas.
Como no soy homofobo, tampoco juzgo a las personas por su preferencia sexual, cada cual tiene sus virtudes y defectos y para mi lo que vale es el balance, lo que no quita que me moleste la ostentación homosexual, que -según mi sistema- se trata de un defecto tal como ser mentiroso, traidor o patas chuecas, he tenido alguno que otro amigo que juega en el otro equipo, a pesar de su condición y no se me ocurriría admirar o sentir simpatía por alguien por el hecho que sea homosexual.
En el fondo lo que quieren es que me pliegue al sistema políticamente correcto, cualquiera que sea, que agache la cabeza y reconozca obediencia hacia la opinión del rebaño o -peor aún- la de los ladrones que dirigen el rebaño. Que se esperen sentaditos, su tolerancia vale hongo y me tiene sin cuidado.