Tomas Bradanovic

17 abril, 2009

Soy Juanito el caminante

Archivado en: nada, tonterias — tombrad @ 8:44 pm

Un día de mucho trabajo, más encima quedé botado en el auto dos veces. El green monster con problema de platinos, antes arreglaba esas cosas en un ratito, ahora parece que tengo dos manos izquierdas con puros dedos gordos, no he podido arreglar el maldito cacharro, justo cuando tengo más cosas que hacer. 

Es increíble como se ha alargado el verano, parece que es lo mismo en todo Chile, bien, aunque caminando como mormón ando permanentemente transpirado, los fabricantes de desodorante están ganando plata conmigo. Con el auto malo camino mucho, menos mal que tengo mis bototos Sears Roebuck, último recuerdo de mi desafortunada aventura en Bolivia, que son excelentes para eso. 
Me voy a pié a la Universidad como a las 9:30 AM a pleno sol, bajo por el cerro, sigo por una vereda elevada al borde del condominio Las Palmas, de allí atravieso y tengo un par de cuadras con sombra, luego al llegar al estadio me pilla el sol de nuevo y sigo avanzando estoicamente hasta el sex-motel “ex Mi Casita” (ahora se llama “Yotahu” y sirve para lo mismo, según me han contado), allí tengo como media cuadra de sombra gracias a las bugamvillas de la familia Ichijara, luego de un par de cuadras a semi sol llego a la plaza que está frente a la escuela de negocios, la atravieso, saludo a mi amigo el portero que a veces lee el blog (saludos!) y subo por la escala al segundo piso, sala de Staff -lease “gomas”- donde me espera mi escritorio.
Algunas veces no tengo nada que hacer, otras, como ahora que estoy haciendo un estudio de mercado, estoy muy ocupado, a eso de las 13 horas me vuelvo para la casa a pie de nuevo, me voy pensando en canciones para que el camino se haga más corto, debo demorarme unas 8 o 10 canciones completas en cada viaje. Luego alas !5:30 o 16:00 todo de nuevo, los lunes y martes tengo que hacer clases y el resto de la semana me dedico a otros proyectos y me quedo hasta que me aburro.
En la oficina somos tres electrónicos y una secretaria, así es que como buenos nerds pasamos casi todo el día en silencio enfrascados en lo nuestro. Todo es muy tranquilo y relajado. La cosa es que camino muchísimo y no creo que me haga bien ni nada de eso, a fin de mes lo primero que haré será arreglar bien el auto y el próximo mes voy a ver si le compro un motor nuevo al CRX, todo esto si me va bien por supuesto.
Temporada de temblores, en la última semana he contado al menos seis o siete temblores, algunos relativamente fuertes, tiembla a cada rato ¿estará avisando el grande que ya viene? quien sabe, ya le dije a mi tocayo, que está en la casa rodante -en plena zona de inundación- que cuando tiemble fuerte debe salir corriendo hasta alcanzar los 30 metros de altura, dicen que normalmente hay una ventana de 15 a 20 minutos para arrancar.
Si me dijeran pide un deseo, como dice la canción, no, mejor tres deseos, a propósito que el otro día vi caer un meteorito. A ver: que la buena salud me siga acompañando, eso primero que todo y que cuando me toque estirar la pata, que sea rapidito, de un ataque al corazón igual que el doctor Kaplan. Que otra cosa a ver: que siga la tendencia a buena racha que parece que está empezando. Me queda uno a ver, a ver ¡no se me ocurre ni uno más! bueno, ser el Rey de las Minas no estaría mal, total, soñar no cuesta nada. Puras tonteras, nada interesante que contar por hoy, hasta tomorrow.

9 agosto, 2008

De nada un poco

Archivado en: tonterias — tombrad @ 10:16 am

Absolut mandarina con agua tónica ¡que buen trago! anoche nos tomamos unos con Oscarini y es verdadera agua que emborracha, lo único que lo encontré un poco pasado al dulce, creo que es el segundo mejor trago largo que he probado, después del Bombay Saphire con tónica.Ya tendré plata para traerme unas botellas de Tacna.

Por enésima vez perdí mis lentes, claro que son de esos de US$ 3 que venden en la calle, así es que no es nada la pérdida, a estas alturas ya no leo casi nada sin ellos y en lugar de oculista hago algo mucho más sencillo: me pasan una biblia con letra muy chiquita, cuando veo las letras claras ese es el que me sirve. Fácil, rápido y barato, solo tengo problemas para la lectura y en lugares muy oscuros, son los años hijitos, ñaca, ñaca.

Todo el mundo colecciona algo, una amiga de Tacna decía que tiene más de 40 carteras, otro que colecciona chaquetas, yo por mi parte mantengo mi colección de corchos de las botellas de vino que he tomado y anillos de los puros que me he fumado. Extraño los puros que me fumaba en las tardes de invierno en La Lisera, los dos últimos años los he pasado en la miseria pero en cierto modo así es mejor porque cuando vuelva a fumarme algunos los voy a disfrutar el doble. Siempre se disfruta más lo que escasea.

Ando pobre como rata y mi nivel de vida ha bajado a ras del suelo, uno a uno he tenido que ir dejando todos los gustos que me había ido dando en los últimos 7 años. Ya no vivo en la casa rodante sino allegado donde la Pilar, que si le sacan una radiografía saldrá una foto mía acostado en una hamaca entre sus dos pulmones. Ando a pie desde hace unos cuatro meses porque los dos autos están malos y sin documentos al día, si me tomaran de los pies y me sacuden de mis bolsillos saldrían miguitas de pan, un clip y probablemente algún boleto usado de bus. Para colmo estoy trabajando, cosa que no había hecho nunca en mis 53 largos años de vida.

Pero me da lo mismo, con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero. Me gusta pensar que no dependo de las cosas materiales y que podría vivir incluso con mucha menos plata que ahora. El trabajo en Tacna me entretiene y creo que puede ser el trampolín para mi próximo salto al bienestar, son todos problemas manejables. Ya vendrá la ola buena para que la montemos yo y todos mis amigos, solo hay que buscarla y esperar atentos.

Es muy bueno para el carácter una inyección de pobreza de tiempo en tiempo, he conocido gente buena que se ha echado a perder con muchos años de bienestar, pasado cierto punto se empiezan a convencer que les ha ido bien gracias a sus extraordinarias capacidades y a su inteligencia, ahí se ponen tontos, arrogantes y presumidos. Todos deberíamos tener una inyección de mala suerte para mantener la humildad y no cegarnos cuando nos va bien. Entonces, cuando todo mejore y empiece a mirar en menos a los que no han tenido tanta suerte podré pensar “mírate para atrasito”, me acordaré que no hace mucho yo andaba en las mismas y así recobraré el equilibrio.

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