Tomas Bradanovic

20 marzo, 2009

Hey, teachers, let´s the kids alone! (again)

Archivado en: fiambres, presas, profesores, transplantes — tombrad @ 12:25 am


Y me llegó la hora, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, así es que a partir del próximo lunes empiezo a hacer clases de Modelamiento en Diseño de Procesos, en la Escuela de Negocios de la Universidad de Tarapacá. Se terminó la buena vida para tomasito, los días completos dedicados en ir de la cama a mi escritorio y de allí nuevamente a la cama, las interminables tardes de aburrimiento, el ocio infinito y el más dolce far niente que venía disfrutando desde enero. Todo por culpa del hambre, me tuvieron que cortar la luz para que al fin me decidiera a trabajar.

Desde hace algunos días ya estoy instalado en el segundo piso de la Escuela de Negocios, tengo varios amigos allí que conozco hace muchos años: está el gran Mauricio Néspolo con quien fuimos casi contemporáneos, el Jote Viera por supuesto, don Pancho Alfred quien me mandó a llamar, salvándome de una muerte segura por desnutrición, los legendarios: Angel Henriques y Pablo Jimenez, fundadores de la escuela en los sesentas, hasta María Paz sobrina de mi compadre Oscarini que es Jefa de Carrera. En verdad estoy un poco como en la casa. En las mañanas y en las tardes voy a trabajar un rato en otros proyectos que estoy haciendo relacionados con la Escuela, se nota la diferencia entre ingeniería y negocios.
En fin, adiós al hambre y la buena vida, hola al escritorio y las lucas, estaré mejor instalado que en Tacna y trabajaré mucho menos, pero igual extrañaré los cumpleaños, las tardes en el Bocatto con los amigos, los chicharrones y el vino de chacra. Que diablos ¿por qué no se puede tener todo en la vida? Aunque pensándolo bien es mucho mejor así, siempre hay que tener algo para echar de menos.
A otra cosa, mi amigo Juan me escribe desde la Gran Manzana “lo de las ballenas fue horrible; compitio seriamente con la discusion sobre la energia nuclear. Me temo el proximo tema” en verdad que no es intencional Juan, pero no puedo dejarlo para más adelante, capaz que se me olvide. Así es que aquí voy de nuevo:
¿Un muerto es una persona o es una cosa? ¿los deudos heredan el cadaver tal como se heredan los otros bienes del finado?. No es una pregunta retórica, en Chile hemos estado siguiendo todos los días por televisión el caso del niño Felipe Cruzat que está agonizando porque no encuentra un corazón para trasplante. Ayer nomás una mujer que era candidata ideal para la donación, su familia negó el permiso nomás y chao.
No voy a comentar que lógica habra usado la familia, que prefiere que el corazón se pudra antes de permitir que lo use otra persona, es su asunto y siendo legal está en su derecho. Mi duda es la siguiente: si tiene derecho sobre el cadaver de su hija ¿por que no le permiten vender los órganos del cadaver?. Si se tratara de una persona yo entendería por que no se puede vender, pero siendo una cosa, más encima heredada, la prohibición de vender me parece expropiatoria.
¿Por qué ese miedo a ponerle precio a las cosas? Si el Tomás Jr. necesitara un trasplante con urgencia tal vez yo haría a un lado mi natural avaricia y no tendría inconveniente en conseguirme plata y comprar la presa que necesita, en lugar de estar sujeto al estúpido capricho de los deudos del donante que ni ganan ni pierden un peso con la donación. Si los organos se transaran comercialmente tal como todos los demás bienes seguramente ayudaría bastante a combatir la escasez de donantes, Quevedo lo dijo hace tiempo Poderoso caballero es Don Dinero.

Los argumentos contra la venta de órganos no me convencen. Dicen que sería injusto para los pobres, eso ni siquiera es un argumento, si se aplicara los doctores estarían obligados a atender a los pobres sin cobrar honorarios y las clínicas deberían ser obligadas a asumir todos los costos de hospitalización y tratamientos. Porque si los médicos y las clínicas pueden cobrar por atender a los pobres ¿por que los deudos tienen prohibido vender partes del cadaver que -supuestamente- les pertenece?.
Okey, supongamos que existe alguna arcana razón -más allá de mi capacidad de entender- para prohibir a los deudos vender los organos, entonces, si no pueden venderlos no deberían tener derecho a dejarlos que se pudran en la tumba fría. La alternativa es que una vez que alguien estira la pata, el cadaver pasa a ser de dominio público, administrado por algún servicio encargado de reciclar todo lo utilizable. Si el deudo por razones sentimentales quiere tener el cuerpo para enterrarlo y rendirle sus tributos okey, hay varias presas que no sirven para trasplante, esas que las conserven pues. Y se me acaba de ocurrir una que mejor no menciono por respeto a la moral y las buenas costumbres pero andaría muy bien como recuerdo sentimental.
O sea: o son dueños y pueden vender libremente, o no son dueños y solo pueden disponer de lo que no tiene uso, pero el sistema actual de dejar al capricho de un deudo -que no gana nada con el maldito asunto- si salva una vida o deja podrirse a la presa, me parece una barbaridad. En fin, Juan, amigo, disculpa pero si no lo ponía ahora capaz que se me olvide. Hasta mañana.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.