
es muy popular por la misma razón que los chat gustaron tanto en su tiempo: se podía escribir cualquier estupidez y no pasa nada, nadie se enoja ni te critica y por eso existe una cantidad enorme de twitts más o menos así: buenas noches, buenos días, tengo sueño, tengo hambre, ¡felicidades julita!, estoy viendo el partido, ¡está bkn el partido!, ¡chuuu, nos metieron un gol! etc. etc. ad nauseam. Yo alguna vez pensé publicar un tweet meta-tonto que dijera “y a mi que me importa?” bah, mejor me callé la boca.
Otra veta son los aforismos, chistes y sobre todo frases ingeniosas, declaraciones políticas, afirmaciones valóricas, principios, odios (odio a los flaites, a los gatos, a los pacos, a que dejen la tapa del WC arriba, etc. etc.), todas empacadas en menos de 140 caracteres, espacios incluídos. ¿Que cosa interesante se podría escribir con esos caracteres? tal vez buenas noches, buenos días, odio a los flaites, etc. y cosas por el estilo. Así es como las respuestas no pueden ser menos idiotas, por ejemplo ¿que le vamos a responder en 140 caracteres a alguien que afirma “no al aborto terapéutico?, el sistema está diseñado para escribir tonteras y aparentar ingenio.
Siempre he sospechado de los microcuentos y los haiku, que supuestamente serían la quinta escencia del ingenio y la sabiduría, para mi son, en gran parte una cuchufleta propia del arte flojo, ah, Herman Hesse escribió sobre el arte flojo en su libro Klaine Welt muchos años atrás, muy cierto, muy cierto. Twitter es el sucesor de los micro cuentos que permiten que alguien que no tiene talento para escribir pueda creerse un Hemingway en su área, también es sucesor del chat que permite a alguien aburrido y opaco parecer inteligente o ingenioso.
Creo que todo esto muestra como se va desarrollando la democratización de Internet, cuando el chat comenzó a caer en desuso, entre la gente de más edad quedó un nicho de personas con ganas de expresarse que pasaron a abrir blogs, pero resulta que a mucha gente le cuesta escribir con frecuencia así es muchos blogs se actualizaban tarde, mal y nunca: a las personas no se les ocurría que diablos escribir así es que los dejaban languidecer hasta que ya nos los visitaba casi nadie.
Facebook llenó la necesidad de los que quieren tener alguna presencia pero no tienen mucho tema para escribir, se convirtió en una especie de blog para flojos con la ventaja adicional que el uso del chat volvió a ser respetable. Aunque alguien no tenga ningún tema ni nada que contar puede tener una página de Facebook donde puede poner todos los días un pequeño comentario en la ventana “que estás haciendo ahora”. De allí a Twitter, que es simplemente quedarse con esa ventanita de comentarios había un salto muy pequeño.
Hay otros usos de Twitter como propagar links entre los contactos, que dirigen a noticias propias o ajenas, yo lo he usado una que otra vez y a veces se encuentran links muy interesantes allí, como este publicado por José Piñera, que apunta a un paper de Bruce Bartlett, del Cato Institute, donde postula que el aumento del tamaño del estado fue lo que produjo la caída del Imperio Romano. Tal vez es una hipótesis demasiado ambiciosa pero cuenta algo interesante acerca de Roma de lo que yo no tenía idea.
Resulta que el precio de los granos -trigo principalmente- tenía grandes fluctuaciones según la época del año y para remediar esto el año 123 A.C. Cayo Greco estableció una ración mensual de grano a precio fijo para todo ciudadano. Entre el año 90 y el 73 A.C. la dictadura de Sila eliminó esta ración y el año 58 A.C. Clodio la reinstauró pero como un subsidio directo, entregando a todos los ciudadanos el grano, absolutamente gratis. Este grano lo sacaba el emperador de Egipto, que era su propiedad personal, así la popularidad y el prestigio de los emperadores empezó a depender de la cantidad de grano que regalaban.
Entonces empezaron las consecuencias inesperadas, tan comunes en la economía. Para los años de Julio Cesar -históricamente famoso por sus derroches- llegaron a 320.000 los ciudadanos que recibían la cuota gratis de trigo, cosa que se empezó a hacer insostenible y César se vio obligado a bajar a 150.000 siendo más estricto a la hora de acreditar la ciudadanía. Pero la bola de nieve ya se había formado, durante Augusto volvió a repartirse gratis a 320.000 ciudadanos, que luego bajaron hasta estabilizarse en 200.000.
Después vino la decadencia con Nerón, Calígula y lo que ya sabemos. Para Septimis Severus (193-211 D.C.) mo solo se repartía grano gratis sino también aceite de oliva, luego lechón y hasta vino. Y bueno, el imperio cada vez tenía menos ingresos y más obligaciones así es que empezaron a subir y subir los impuestos para sostener los regalos masivos. Del 0.01% de los primeros tiempos se llegó a un 1% y para colmo la moneda perdió acelerada y sostenidamente su valor con lo que vino una inflación imparable.
Pasan los siglos y la estupidez humana sigue igual, el hombre es el único animal capáz de tropezar no dos, sino muchas más veces con la misma piedra, leyendo esta historia me acordé de la hiperinflación durante Allende, a quien todavía algunos consideran “defensor de los pobres” . Cuando la presidenta Bachelet anunció jubilaciones para todos, incluso para los que no hemos ahorrado un peso en nuestra vida y una “red de protección social” pagada por el conocido Sr. Moya, no me extraña en absoluto que tenga una popularidad cercana al 80%, Farkas el clown también era muy popular cuando repartía propinas de 20 lucas, es exactamente lo mismo.
Se acabarán las piedras pero jamás los giles y eso me lo confirma tanto el auge del Twitter como la popularidad comprada con demagogia. Es un fraude viejo como el Imperio Romano, que digo, seguramente es mucho más viejo, tan viejo como sentarse en las nalgas, pero la gente sigue cayendo una y otra y otra vez. En fin, hasta tomorrow…