Tomas Bradanovic

21 enero, 2008

Uña de gato

Archivado en: uña de gato — tombrad @ 7:28 pm

Estuve durante todo el año pasado con un dolor crónico que partía desde el omóplato derecho hasta la mano, tan molesto que casi llegó a preocuparme. Pensé que ya se había instalado y no se me iba a pasar. Pero nada es eterno, en estos últimos días se ha ido desapareciendo, finalmente hoy casi no tengo ni una molestia aparte de un poco de hormigueo en los dedos de la mano. Cuando empezó el calor mi mano derecha se me empezó a hinchar, una combinación muy mala con el brazo, tenía que hacer piruetas para ponerme la ropa, andaba chueco y adolorido, en fin, un desastre.

Así es que me fuí a la Feria de las Peruanas, al lado de la estación del ferrocarril Tacna-Arica y me compré mi frasco de cápsulas de uña de gato con sangre de grado, US$ 2 por 50 cápsulas. El primer día que empecé a tomarlas desapareció la hinchazón y ahora que llevo poco menos de un mes ya no existe el maldito dolor de espalda ni de brazo que me estuvo haciendo rabiar por más de un año. Recomiendo la uña de gato sin reservas. Me decía Rudy -que entiende de estas cosas- que probablemente era una mala posición al dormir, o nervios, o una combinación de ambas, es muy probable. Si le sumamos mi sedentarismo absoluto de todo el año pasado, 365 días semi-acostado en el sillón con los pies arriba del escritorio, no es raro que haya quedado chueco. Pero la milagrosa uña de gato lo arregló todo rápidamente. Moraleja, todo se arregla, solo hay que dejar que pase.

Y hablando de dormir, me pasa algo muy raro con los sueños: de partida casi nunca recuerdo haber soñado, solo unas pocas veces en el año, con algunas variantes todos los sueños que recuerdo son repetidos y en tiempo real, o sea casi sin argumento. Por ejemplo sueño que voy viajando en un bus (uno de mis sueños típicos) y no pasa nada, o sea paso horas viajando y mirando por la ventana sin que pase nada especial. Que cosa más fome, en todo caso el 17 de enero del 2006, un par de días antes que se desbarrancara mi camioneta y estuviera a punto de matarme tuve un sueño premonitorio que publiqué en este mismo blog, eso si que fue raro.

Hace un rato pasé al Rapa Nui para conversar con Marcelo, tiempo que no nos juntamos y es malo dejar de ver a los amigos, algo que sé por experiencia, después va pasando el tiempo y pese a vivir en la misma ciudad uno deja de juntarse, mala cosa. En fin, como decía pasé por el bar y no lo encontré así es que me fuí a dar una vuelta por la Isla, me estacioné a la entrada cerca del club de yates, prendí la radio y me puse a ver ociosamente a la gente que pasaba. Deben haber sido como las 10 PM y andaba todo tipo de gente, parejas en auto, gente sola, un padre e hijo pescando en los tetrapodos, incluso una pareja que llegó a pie, el con una cerveza y ella con un agua mineral se fueron a sentar en los tetrapodos. Supongo que Arica es una de las pocas partes donde se puede engrupir de manera tan artesanal, en casi cualquier otra ciudad importante los habrían asaltado.

Que triste es mi vida por la flauta, no tengo nada interesante que contar hoy, solo esta sarta de tonteras que se me vienen a la cabeza en el momento, en fin, si nada es importante, como cantaban los Queens:

Nothing really matters
anyone can see
nothing really matters
nothing really matters
to me

Mejor me voy de nuevo al bar a ver si estará Marcelo para conversar un rato. Será entonces hasta mañana, misma hora, mismo lugar.

Uña de gato

Archivado en: uña de gato — tombrad @ 7:28 pm

Estuve durante todo el año pasado con un dolor crónico que partía desde el omóplato derecho hasta la mano, tan molesto que casi llegó a preocuparme. Pensé que ya se había instalado y no se me iba a pasar. Pero nada es eterno, en estos últimos días se ha ido desapareciendo, finalmente hoy casi no tengo ni una molestia aparte de un poco de hormigueo en los dedos de la mano. Cuando empezó el calor mi mano derecha se me empezó a hinchar, una combinación muy mala con el brazo, tenía que hacer piruetas para ponerme la ropa, andaba chueco y adolorido, en fin, un desastre.

Así es que me fuí a la Feria de las Peruanas, al lado de la estación del ferrocarril Tacna-Arica y me compré mi frasco de cápsulas de uña de gato con sangre de grado, US$ 2 por 50 cápsulas. El primer día que empecé a tomarlas desapareció la hinchazón y ahora que llevo poco menos de un mes ya no existe el maldito dolor de espalda ni de brazo que me estuvo haciendo rabiar por más de un año. Recomiendo la uña de gato sin reservas. Me decía Rudy -que entiende de estas cosas- que probablemente era una mala posición al dormir, o nervios, o una combinación de ambas, es muy probable. Si le sumamos mi sedentarismo absoluto de todo el año pasado, 365 días semi-acostado en el sillón con los pies arriba del escritorio, no es raro que haya quedado chueco. Pero la milagrosa uña de gato lo arregló todo rápidamente. Moraleja, todo se arregla, solo hay que dejar que pase.

Y hablando de dormir, me pasa algo muy raro con los sueños: de partida casi nunca recuerdo haber soñado, solo unas pocas veces en el año, con algunas variantes todos los sueños que recuerdo son repetidos y en tiempo real, o sea casi sin argumento. Por ejemplo sueño que voy viajando en un bus (uno de mis sueños típicos) y no pasa nada, o sea paso horas viajando y mirando por la ventana sin que pase nada especial. Que cosa más fome, en todo caso el 17 de enero del 2006, un par de días antes que se desbarrancara mi camioneta y estuviera a punto de matarme tuve un sueño premonitorio que publiqué en este mismo blog, eso si que fue raro.

Hace un rato pasé al Rapa Nui para conversar con Marcelo, tiempo que no nos juntamos y es malo dejar de ver a los amigos, algo que sé por experiencia, después va pasando el tiempo y pese a vivir en la misma ciudad uno deja de juntarse, mala cosa. En fin, como decía pasé por el bar y no lo encontré así es que me fuí a dar una vuelta por la Isla, me estacioné a la entrada cerca del club de yates, prendí la radio y me puse a ver ociosamente a la gente que pasaba. Deben haber sido como las 10 PM y andaba todo tipo de gente, parejas en auto, gente sola, un padre e hijo pescando en los tetrapodos, incluso una pareja que llegó a pie, el con una cerveza y ella con un agua mineral se fueron a sentar en los tetrapodos. Supongo que Arica es una de las pocas partes donde se puede engrupir de manera tan artesanal, en casi cualquier otra ciudad importante los habrían asaltado.

Que triste es mi vida por la flauta, no tengo nada interesante que contar hoy, solo esta sarta de tonteras que se me vienen a la cabeza en el momento, en fin, si nada es importante, como cantaban los Queens:

Nothing really matters
anyone can see
nothing really matters
nothing really matters
to me

Mejor me voy de nuevo al bar a ver si estará Marcelo para conversar un rato. Será entonces hasta mañana, misma hora, mismo lugar.

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