Tomas Bradanovic

9 mayo, 2010

La demagogia

Archivado en: elecciones, universidad, universidad privada, universidades publicas — tombrad @ 12:11 am


Estaba viendo en las noticias el debate entre los tres candidatos a rector de la Universidad de Chile, que espectáculo más penoso ver la calidad de las personas que postulan a manejar la universidad estatal más grande del país, todos los vicios y malas prácticas de la educación estatal representados en tres señores que se sacan los ojos en público por el apetecido cargo. Fatuos, limitados, reyes del lugar común. Como escribió Nicanor Parra: como chiste, no podía ser más triste.

Poca gente conoce la gran diferencia organizacional que existe entre las universidades privadas y estatales. Cada una tiene sus ventajas y desventajas, toda moneda tiene dos caras.
En las universidades privadas los dueños -los que pusieron la plata- controlan la Junta Directiva que es la que realmente dirige a la institución, ellos contratan a un rector que tiene funciones semejantes a la de un gerente y nombran a los decanos en base a dar brillo a la imagen académica de las facultades, es usual que coloquen a tipos conocidos o destacados en su campo como decanos: abogados, arquitectos, ingenieros famosos son reclutados principlmente por motivos de prestigio. Más que credencialismo las universidades privadas buscan figuras públicas, conocidas, que ayuden a su imagen de marca.
El que sea la Junta Directiva la que da las grandes directrices asegura que la universidad tenga una personalidad, una vocación de acuerdo a lo que quieren sus dueños y un rector-gerente normalmente mejora de manera notable la gestión.
Pero existen riesgos, si los dueños son sinverguenzas pueden actuar de manera bien parecida a una asociación ilícita. El caso de la UNIACC y las becas Valech es un buen ejemplo de como una Junta Directiva puede contratar como rector a un operador financiero de la coalición entonces gobernante, lo que tal vez les facilitó bastante hacer el programa académico especial con el que recaudaron como 10 millones de dólares del estado sin dar un solo título profesional a cambio, un negocio fabuloso.
Otro aspecto negativo de las universidades privadas es el poco espacio que dejan a la libertad académica, el profesor de universidad privada trabaja en una situación bastante parecida a los profesores de los colegios particulares pagados, está sujeto a la permanente amenaza de despido y las juntas directivas son muy propensas a aplicar sus políticas institucionales hasta en sus mínimos detalles. Así estas universidades suelen ser uniformes y aburridas, fuertemente cargadas a la ideología de sus dueños.
Con las universidades estatales la situación es completamente distinta, la Junta Directiva en estos casos es un órgano decorativo, simbólico y con poder real ridículamente restringido. El verdadero poder está en el rector que hace y deshace según su gusto y conveniencia. Al rector no lo contrata nadie sino que lo eligen entre los profesores “con derecho a voto” al igual que los decanos, estos rectores elegidos llevan su equipo escogido entre los profesores amigos a quienes reparte los apetecidos cargos directivos.
El sistema de elecciones es arcaico y sui géneris, me imagino que debe haber surgido de la reforma universitaria de los sesentas, o tal vez antes, cuando se hablaba de “democratizar” la universidad dando derecho a voto a toda la comunidad, incluso los estudiantes y personal no académico participaban en las elecciones de rector. Con los años, a la vuelta de la democracia se reinstaló este sistema solo que restringiendo el derecho a voto a ciertos profesores de mayor categoría.
La raíz de muchos problemas en las universidades estatales se encuentra en el proceso de eleccion de sus autoridades. El sistema de elecciones tiene muchos incentivos perversos para la institución de los que mencionaré solo unos pocos:
1.- Las rectorías de cuatro años cortan cualquier intento de política de largo plazo, por eso las universidades estatales siempre decaen, pierden mística y pasan por ciclos de sucesivos desencantos donde los rectores se suceden como en una silla musical. Cada rector llega con una idea nueva que casi de manera invariable termina en desilución porque,
2.- Para ser electo el rector tiene que adquirir multitud de compromisos -vulgo coimear- a los profesores con derecho a voto lo que hace imposible aplicar políticas que pongan los intereses institucionales sobre los particulares pues,
3.- Se crean camarillas de poder en las facultades que negocian paquetes de votos a cambio de privilegios personales, beneficios, cargos directivos, creando la paradoja que,
4.-Los profeosres con mayores credenciales se las arreglan para ganar su espléndido sueldo -que es parte de las negociciones en la elección de rector- sin trabajar en absoluto, bien sea consiguiendo un cargo directivo o dedicándose a difusas “investigaciones” que publican en revistas que a menudo ellos mismos controlan, así casi ninguno hace realmente el trabajo para el que fueron contratados y especializados a un alto costo porque dejan el trabajo sucio y desagradable de enseñar a los,
5.-Medios pollos, o profesores-hora que es nuestro nombre oficial, que algunas veces son alumnos recién egresados o con nula experiencia profesional, lo que lleva a que los alumnos salgan,
7.-Cada vez peores: profesores mediocres producen alumnos mediocres, mientras se realimentan con discursos de grandeza y auto alabanza sobre la calidad académica y comentarios de desprecio hacia las universidades privadas que,
8.-Poco a poco se los están comiendo crudos
Pero nada es totalmente malo y como digo siempre, toda moneda tiene dos caras, las universidades públicas tienen la ventaja de que como a casi ningún profesor titular o decano le preocupa demasiado la suerte de los pobres alumnos, los medios pollos como yo tenemos bastante libertad para enseñar y aplicar nuestros propios criterios. Yo estoy muy contento de los resultados de lo que estoy enseñando y creo que mis clientes -alumnos- van a terminar el curso con competencias que antes no tenían, claro que me preocupa enormemente cuando veo a otros profesores con cero experiencia que malforman y eternizan los vicios de la educación pública universitaria en los alumnos.
En fin, por estos días también hay elecciones de rector en la Universidad de Tarapacá. Leo que el rector saliente Sergio Pulido -estuve una vez con él en una comida y me pareció una buena persona- declaró en el diario que durante su gestión “aprendió a conocer lealtades y deslealtades”, no me cabe duda que así fue. Y aunque -obviamente- yo no tengo pito que tocar en eso si creo que hay un candidato mejor que el otro, esperen que gane nomás y les digo como se llama.

17 febrero, 2010

La vuelta del profesor karaoke

Archivado en: educacion, universidad — tombrad @ 11:07 pm

Poco a poco voy terminando de subir las diapositivas del (aburrido/inútil) curso que dictaré este semestre en la UTA ¡”dictar” un curso! ¿se han fijado? me suena al soporífero karaoke-Power Point. Ahora que volví a asistir a clases en el MBA, después de tantos años, estoy viendo las dos caras de la moneda, me aburro y aburro a los demás.

Y justo salió un podcast en La Tercera Cultura  donde conversan sobre ese zapato chino que es la educación universitaria que -dentro de todo- tiene la gracia que es la única donde el profesor puede hacer más o menos lo que se antoja sin temor a sufrir graves consecuencias. Yo he sido profesor esporádicamente -casi siempre cuando me quedo pato- pero como mi vida ya es un poco larga y mi pobreza muy frecuente, he acumulado algunos años de oficio en los que he experimentado más o menos todas esas etapas típicas del profesor.

Exaltación y entusiasmo, el que va a cambiar el mundo, el desilusionado, el que busca los culpables, el profesor ganapán, el amigo del pueblo, el buena onda (ese al que se le suben al piano), el déspota, el sonriente que se desquita en las pruebas, el que aterroriza a los alumnos y al final les da la pasada a todos.Si hay algo simpático de hacer clases es la multitud de roles que uno toma, de manera inconsciente y cuando se da cuenta, ya está hasta el cuello metido en el personaje, no hay nada que hacer.

Hay una personalidad del profesor, así como la personalidad del vendedor o del policía, esa personalidad es muy orientada al uso del poder y la egolatría, los profesores mejor evaluados manejan bien esos resortes, es algo que a mi no me gusta nada. ¿Asertivo o humilde? los grandes profesores que he conocido (a ver, Barrandegui, Galleguillos, Cerviño, Davila, Torres, seguro que se me olvidan algunos pero estos fueron los top) han sido todos humildes, pero es muy difícil hacerse respetar siendo humilde a menos que seas un genio como el Tito Torres al que le da lo mismo si lo respetan o no.

Como de genio no tengo nada, (ni siquiera estoy muy seguro de mi competencia) obligado a jugar un poco con la asertividad, esa es una de las cosas que me molestan de hacer clases, ojalá fuera genio y no necesitara parecer asertivo, pero es lo que hay.

Otro tema es la utilidad de la enseñanza, yo digo -medio en broma- que mi curso es inútil, porque seguramente alguien lo colocó copiando una malla de la U de Chile, donde tenían que darle pega a Oscar Barros, sin el como profesor el curso puede ser extremadamente inútil porque mis alumnos o jamás trabajarán en empresas que necesiten modelamiento y si llegaran a trabajar en eso ya no existirá ninguna de las teorías, que pasan de moda cada tres años, más o menos. ¿Cuanto de lo que me enseñaron en la universidad me hubiese servido como profesional de la ingeniería? muy poco sin duda.

Pero si creyera que todo el maldito asunto no sirve para nada no lo estaría haciendo, supongo que hay cosas que vale la pena enseñar, retrocedo en la memoria para pensar las pocas cosas que me enseñaron y todavía las recuerdo. Una cosa es el entusiasmo, hasta las materias más estúpidas tuvieron en algún momento su razón de ser y puede ser interesante saber algo de eso, el punto es que vale la pena y que hay que descartar, eso no es muy fácil. También se pueden enseñar principios generales, como nuestra parte encaja en el todo y, en el caso de pregrado, que utilidad práctica puede tener lo que están aprendiendo.

El otro asunto es como enseñar, el año pasado estuve metido en eso de la educación por contenidos y hasta tomé un diplomado en eso (al que no fui nunca, pero al menos leí los papers y escribí algunos trabajos), bueno, la idea tiene algunas cosas interesantes pero creo que será un fracaso anunciado, esos típicos experimentos pedagógicos, como el maldito “plan Keller” con que me recibieron en la UTA el año 1978. ¿Debe ser el profesor un entertainer? mucha gente que respeto opina así, recuerdo que Carlos Lagos  lo repetía mucho y en el podcast de La Tercera Cultura también proponían la idea que es responsabildad del profesor mantener cautiva la atención de los alumnos.

Pero que hacer si yo soy fome por naturaleza, además creo que la teoría del entertainer es una variante de la teoría del profe buena onda, por más que se trate de poner serio una vez que empieza el relajo ya no hay como pararlo. Creo que es saludable mantener una cierta distancia con los alumnos, no basada en jerarquías -algo que aborrezco- sino que en una especie de desconfianza. Creo que no es bueno abrirse de a una frente a otras personas que uno no concoce.

La relación alumno-profesor presenta problemas muy parecidos a la de padre a hijo o entrenador a perro, es indispensable conseguir el respeto de los alumnos, del hijo y del perro, pero la forma de hacerlo varía de una persona a otra, creo que tiene mucho que ver con la manera de ser de cada cual. Puede ser el despotismo (es fregado pero en el fondo es bueno), la buena onda (da todas las pasadas), la petulancia (se las sabe todas), el chantaje, etc. deben haber cientos de maneras.

Yo he probado muchas porque creo que cuando el profesor, padre o entrenador de perros se gana el respeto ya los tiene comiendo de la manito. Cada vez que hago clase pruebo con un nuevo experimento, algunos resultan y otros no, que diablos, echando a perder se aprende ¿no?.

El problema es mantener la atención de la audiencia y este año voy a probar algo nuevo: no tomaré ninguna prueba ni los obligaré a memorizar nada, gran parte de lo que uno toma por “aprendizaje” no es otra cosa que elaborar un poco lo memorizado y eso en la vida real vale hongo.

En lugar de eso pienso hacer unas planillas con los nombres de todos los alumnos y tres columnas al lado, donde ire registrando cada participación en clases, el que junte más puntos tendrá un 7 y de alli para abajo. Quiero evaluar cada clase, hago mi exposición yaba-daba y una media hora antes de terminar me siento a escuchar preguntas, comentarios, opiniones, las que encuentre relevantes las marco en la columna 1, 2 o 3 (1 más mala, 3 más buena), después sumo cantidad de participaciones por puntaje y listo.

A ver como resulta, si es que resulta, de ahí les cuento. En teoría al menos debería ser más sencillo que estar corrigiendo las inútiles pruebas. Para que andamos con cosas si al final todo se reduce a eso: trabajar menos.

9 octubre, 2009

Esto es vida!

Archivado en: pública, universidad — tombrad @ 8:14 am


La verdad es que uno disfruta menos cuando está metido en la organización de la fiesta. Ayer se inauguró el Cuarto Encuentro de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica y andaba más preocupado de que las cosas salieran que de pasarla bien. Bah, el próximo año mejor iré de espectador nomás. Lo mejor fue antes del encuentro cuando nos fuimos a tomar un pitcher con el chico Medalla al centro, tal como muestra la foto.

Partió con el consabido discurso, la exposición tecnológica -muy buena- y hasta tocaron el himno de la universidad, que yo jamás había escuchado. De allí nos fuimos a conocer el nuevo edificio de la escuela, una reunión de trabajo entre ex alumnos y en la noche a una comida en el Tambo, restaurant que está al lado del pueblito artesanal. Todo bien hasta el momento aunque demasiado trabajo para mi, cosa que no me hace maldita gracia. Algunas fotos pueden verlas AQUI.
Es impresionante como se ha bajado el nivel de exigencia con el tiempo, nuestra malla curricular para ingenieros de ejecución tenía alrededor de 70 cursos, ahora los ingenieros civiles tienen algo más de 50. El total de horas para cada carrera es mucho menor, según me dicen fue un acuerdo del consejo de rectores, probablemente para competir con los institutos profesionales y universidades que empezaron a ofrecer títulos express. En nuestros años si uno reprobaba un mismo curso dos veces se iba para afuera, excepcionalmente podía pedir una tercera oportunidad al consejo académico y muchos de mis compañeros perdieron la carrera por eso, hoy se puede reprobar hasta cinco veces un mismo ramo. Mientras paguen no hay problema.
Cuando se liberalizó la enseñanza superior y se empezó a masificar, algunas cosas cambiaron para mal, no por culpa de la liberalización sino de las propias universidades que no se dieron cuenta que vender títulos express es un mal negocio en términos de estrategia. Y empezó la carrera por el falso prestigio donde todas las universidades quieren dar la imagen de ser un pequeño M.I.T. La carrera por el prestigio se ha desarrollado por un carril equivocado y va a tener muy malas consecuencias a mediano plazo. Todo parte con la acreditación, que es un proceso similar a las certificaciones de calidad ISO donde se ponen objetivos y una institución externa verifica y certifica si esos objetivos se cumplieron, de ser así la carrera se acredita por un determinado tiempo. Este sistema ha llevado a situaciones muy indeseables para la verdadera calidad académica.
Uno de los problemas mas alarmantes de este sistema es que las universidades estatales se ponen metas fáciles de cumplir, por ejemplo la cantidad de profesores con grado de master o doctor. Las políticas de gobierno, que entraron de lleno a este cuento por el prestigio, no tomaron en cuenta nuestra idiosincracia: cuando los profesores obtienen un doctorado ya no quieren hacer clases o solo quieren tomar los cursos más fáciles, dejando los difíciles a los profesores hora, medios pollos como yo que hacen todo el trabajo sucio.
Los profesores hora pueden dar muy buenos resultados cuando son gente que viene de la industria a traspasar experiencia de la vida real en talleres o cursos electivos, pero la formación puede ser desastrosa si los ponen a hacer ramos teóricos de formación profesional. Cuando yo estudiaba habían cátedras con nombre y apellido: un profesor era “dueño” de teoría de redes, otro de electromagnetismo, de sistemas eléctricos de potencia, etc. Ahora los alumnos me comentaban que ponen a muchachos recién egresados, contratados como profesores hora, a hacer esos ramos. Mientras que los que están contratados se dedican a ocupar cargos directivos o hacer los cursos más fáciles. Algo anda muy mal en eso.
Cuando yo empecé a estudiar solo existían las universidades estatales y al abrirse el sistema (fue en realidad una ventana que duró unos pocos años, luego volvió a cerrarse) nosotros pensábamos con alarma que las universidades privadas iban a bajar el nivel de la educación superior y que iban a salir tipos con nuestro mismo título pero mucho peor preparados. En un principio ocurrió así, incluso todavía quedan algunas universidades “aplaplac” vendedoras de títulos, sin embargo las privadas se dieron cuenta antes que nadie que el verdadero negocio estaba en la satisfacción del cliente y que esta satisfacción no está necesariamente ligada a un título express, sino a la sensación de que gastaron tiempo y dinero en algo que vale la pena.
Así es como muchas universidades privadas han ido buscando el camino de la calidad real, a diferencia de la calidad aparente en que van cayendo las estatales. ¿Como se consigue verdadera calidad? consiguiendo los mejores profesores, no necesariamente los que tienen grandes credenciales sino los que dejan más satisfechos a los alumnos. Una universidad estatal no puede hacer eso porque sus plantas de profesores son prácticamente inamovibles ¿les suena conoido el problema? las semejanzas con al educación municipalizada son claras. No existe mejor incentivo para hacerlo bien que el temor a ser despedido si lo hacen mal.
Así las universidades estatales enfrentaron el desafío de la competencia de una manera muy chilena: aparentando, llenándose de doctores que no hacen clases y proclamando que llevan la antorcha de la excelencia académica. La verdad es que las buenas universidades privadas se las están comiendo.
Pero toda moneda tiene dos caras. Las universidades estatales tienen un potencial enorme derivado de su ventaja clave: pueden funcionar sin ser económicamente rentables. Si valorizamos todos los privilegios que reciben del estado ninguna universidad pública es rentable. Esta condición es amenaza y oportunidad: con un buen liderazgo puede significar una oportunidad enorme, sin liderazgo, es su peor amenaza. La Universidad de Tarapacá por ejemplo está espectacular en términos de infraestructura, si la comparamos con las barracas donde nosotros estudiábamos o con otras universidades privadas.
Los proyectos de mejoramiento de calidad de la educación, las facilidades para obtener becas, el acceso privilegiado a contactos y convenios internacionales, los beneficios históricos, son todas ventajas del modelo fiscal que se podrían transformar en calidad si existiera un liderazgo orientado a eso. Pero ¿saben que pasa? el ser humano funciona en base a incentivos y no hay mayor incentivo para buscar una calidad real cuando se puede obtener lo mismo con calidad aparente y poco esfuerzo. Ese es el problema al final.

8 abril, 2009

La triste historia

Archivado en: formacion, instruccion, universidad — tombrad @ 10:17 am


“En Bologna los estudiantes contrataban y despedían a los profesores, los multaban por no hacer clases o llegar atrasados. Si la clase no era interesante, si iba muy lenta, o demasiado rápida o simplemente el profesor no hablaba lo suficientemente fuerte, los alumno se iban o empezaban a arrojar objetos. En Liepzig la universidad tuvo que promulgar una regla que prohibía tirarle piedras a los profesores durante la clase”


Ayer, mientras hacía clases me acordaba de esta anécdota sobre la educación medieval que leí hace un par de años en el libro Euclid´s Windows de Leonard Mlodinov. Bologna es la universidad europea más antigua, fundada el año 1088 y la más antigua del mundo que tiene un modelo similar a las actuales, han habido centros de estudios antiquísimos en China o Pakistán pero el modelo actual viene de las universidades europeas como Bologna, Oxford y la Universidad de París.

Es bueno conocer la historia, todo partió con los oficios en la edad media, los zapateros, constructores, panaderos, etc. se organizaban en gremios (universitas) donde un maestro del oficio tomaba aprendices, a los que traspasaba sus conocimientos a cambio de trabajar gratis. Al ser aceptado el aprendiz debía jurar mantener en secreto los conocimientos bajo pena de muerte. En un principio las universidades entregaban principalmente conocimientos religiosos, pero con el tiempo fueron absorbidas por los  gremios como una manera de adquirir un oficio o ciencia a partir de la instrucción sistemática.

Las universidades en Europa, y posteriormente en Estados Unidos fueron siempre por origen y esencia centros donde se iba a aprender una profesión u oficio, por eso nunca se hicieron problemas por impartir enseñanza técnica y práctica como ha ocurrido en nuestros países latinoamericanos. Incluso en Estados Unidos muchos no usan el nombre de Universidad sino Instituto, college o escuela, lo que enfatiza su vocación de formadores de profesionales prácticos. 

Hay una larga tradición de preocupación por los estudios inútiles, en 1693, John Locke escribió el libro Pensamientos sobre la educación criticando a la universidad de Oxford por sus enseñanzas poco prácticas y sin considerar las necesidades reales de la sociedad como el comercio por ejemplo. Eso explica también la popularidad de los estudios técnicos especialmente en Alemania y Francia donde un maestro o técnico calificado tiene un status social mucho mayor que en nuestros países. Un ebanista alemán o un egresado de la Ecole des metiers en Francia no solo son socialmente reconocidos sino que han recibido una fomación técnica completa y exigente.

¿Por que en nuestros países las universidades son tan diferentes? creo que también hay explicaciones históricas para ese modelo, muchas las dijo Ulschmidt en los comentarios del post pasado y tienen que ver con el carácter oligarquico que tuvieron nuestras universidades desde su origen, los criollos, hijos de virreyes y aristócratas viajaban a educarse a Europa y fomaban cofradías de poder a la vuelta. Cuando se crearon universidades en Chile hasta los años 70 eran muy pocas y en la práctica seguían siendo selectos clubes de pirulos y apitutados, cuando yo entré a la universidad en 1978 el título era una especie de credencial para un club muy selecto, formado mayormente por hijos y nietos de profesionales.

Cuando se abrió una ventanita, durante pocos años, a las universidades privadas el sueño de universidad para todos estuvo más cerca que nunca antes, después de siglos de educación dirigida por la izquierda y centro izquierda, izquierdistas pero no rotos, despiadadamente elitistas. Al ver con alarma que los rotos se estaban tomando las universidades -todos los rotos, no solo los escogidos y becados por ellos- la ventana para la liberad de educación se volvió a cerrar violentamente y ahora crear una nueva universidad en Chile es más difícil que pellizcar un vidrio.

Y volvió a ser todo como antes, las universidades forman, no instruyen, las especialidades técnicas no valen nada porque nos son verdadera educación superior, los ingenieros y abogados son señores, los técnicos, que son instruídos y saben como trabajar son los rotos que no pueden aspirar a nada más que un puesto mal pagado en la administración menor del estado. Luego apareció el marketing y por presión de la propia gente comenzaron a aparecer las ingenierías en papas fritas, que no enseñaban nada útil pero daban una acreditación con filigrams y el escudo universitario en tonos de oro.

Y esa fue la triste historia, cuando yo estudié todavía no empezaba esa fiebre por vender prestigio y entre mis mejores profesores, recuerdo al de comunicaciones que había sido técnico de la Armada, hoy eso sería impensable, si yo quiero dedicarme a hacer clases en serio tengo que sacar un master, aunque sea de olla a presión, lo que importa es la credencial. Asi es la cosa pues, que le vamos a hacer.

28 marzo, 2009

Un perfecto mapuche

Archivado en: fiesta, mapuches, universidad — tombrad @ 12:01 am


Gran escándalo gran, en Ritoque se juntaron unos 15.000 universitarios para dar la bienvenida a los mechones que están entrando a primer año, el Tomás Jr. se la perdió porque andaba en Santiago, mucho mejor, esas borracheras masivas pueden ser peligrosas, de hecho uno de los alumnos que venía de vuelta se cayó de un camión y está grave con peligro de que le corten una pierna,a esa edad uno nunca sabe hasta donde se puede controlar cuando toma.

Estoy viendo en un foro de televisión a unos idiotas que se golpean el pecho por el desenfreno de los jóvenes ¿acaso ellos nunca se habrán emborachado, manga de hipócritas? cada quien tiene perfecto derecho a tomar el alcohol que estime conveniente, fiesta y alcohol es la combinación natural y con escandalizarse solo consiguen hacer el ridículo ¿quien va a respetar a esos hipócritas?. Lo importnte es aprender a tomar y a controlarse, saber mantenerse seguro y sin hacerle daño a nadie, todo lo demás me parece perfecto, incluso si andan a tropezones y vomitan hasta el alma, es parte de la educación. Aprender a controlarse y jamás andar en un vehículo manejado por un borracho, nunca, para el resto anything goes, todo vale.

En mis años las fiestas mechonas eran mucho más desenfrenadas y se salían de control en mala, había violencia, humillaciones y no poco abuso, con el tiempo se han ido poniendo más civilizadas, lo de Ritoque me pareció una buena fiesta nada más, no vi a nadie peleando y aparte del accidente del borracho que se cayó del camión, todo en buena. Lo que me lleva a reclamar de nuevo por lo mismo: la prohibición de beber alcohol en la vía pública es una completa estupidez, no se puede hacer cumplir en ningún lugar del mundo y por uno que sancionen aparecerán otros cien que no los pueden pillar. El consumo de alcohol debería permitirse en lugares públicos específicos y ser oficialmente regulado, nada de violencia ni desordenes, nada de choferes con alcohol, allí si que el trabajo de Carabineros sería útil. Ahora vienene las fiestas mechonas en la Universidad de Tarapacá ¿cuando voy a empezar a trabajar a este paso?.

Curiosamente los comentarios a mi entrada anterior pasaron a centrarse en los mapuches, a veces pasa que los comentarios se van para cualquier lado. Estoy viendo ahora mismo un discurso del presidente Chino Hu Jintao a los pies del Potala en el Tibet, no entiendo ni una palabra porque hablan en Chino pero es bien clara la hostilidad de los asistentes sentados bien lejos de la tribuna. Es increíble el parecido entre los tibetanos y la gente del altiplano en América del Sur, si no fuera por el inmensao palacio del fondo se diría que la ceremonia es en Bolivia o en Puno.

Se nota claro la hostilidad de los tibetanos y aunque no entiendo nada del discurso no es difícil darse cuenta que Hu se refiere a las ventajas del progreso, hay un tremendo despliegue de modernismo a los pies del Potala recién pintado, el discurso debe ser muy interesante, por primera vez me pesa no saber chino, aunque siempre me ha parecido un idioma bien ridículo.

En las caras de los tibetanos, en el odio de los serranos hacia las mineras, en los incendios de los mapuches y su desesperante apego por lo que los mantiene en la miseria hay un denominador común: no quieren el desarrollo, no les interesa que mejore la situación económica del país ni la región. Eso es lo que a la mayoría de la gente común le cuesta entender, nosotros nacimos en la idea de progreso, de mejorar la situación económica, del confort y los beneficios de trabajar para ganar plata. A ellos nada de eso les interesa, es muy difícil de entender para nosotros que alguien no quiera el progreso. Yo creo que de allí viene la falta de comprensión y los estereotipos de ambas partes, es un mal entendido enorme y dos visiones tan distintas no pueden coexistir, una le tiene que poner el pie encima a la otra y los indígenas en esto no tienen como ganar.

En fin, mi genética mapuche al menos está bien clara porque yo soy frugal, detesto el esfuerzo, el trabajo y me gusta el trago, creo que soy un perfecto mapuche. Mai, mai peñi hasta mañana.

30 enero, 2008

Universidad sin plata

Archivado en: financiar, universidad — tombrad @ 9:22 pm

Supongo que no es buena idea discutir con trago. Fue lo que pasó el fin de semana pasado cuando nos tomábamos tranquilamente unas cervezas con la Pilar en la Isla, la noche del sábado, y de repente estábamos cambiando bromitas que fueron escalando, con mi graciosísima capacidad para el sarcasmo que rara vez es bien apreciada, hasta que estábamos realmente picados intercambiando verdaderos misiles. Menos mal que la Pilar no es rencorosa y yo soy muy indulgente, esto de tener siempre la razón termina agotando a cualquiera.

Bueno bueno, no recuerdo bien el motivo de la disputa, aunque sin duda la Pilar estaba equivocada y yo como siempre tenía la razón, pero una de las cosas en que derivó el asunto fue el futuro del Tomás Jr. que el próximo año termina la enseñanza media.

El tema es estudiar en la universidad sin plata, asunto en el que yo tuve experiencia. Según lo que yo he observado la gran mayoría de los que entran a estudiar sin plata fracasan al poco tiempo, perdiendo tiempo y todo el esfuerzo invertido.. Mi idea es que antes de estudiar sin plata, se debería trabajar uno o dos años, o por lo menos buscar algunos trabajos para conocer bien como es la vida del pobre y luego pensar en universidad o estudios superiores. . La Pilar no sabe como es la universidad y se imagina que basta con “hacer lo correcto”, “estudiar” etc. para sacar una carrera, pero nada de eso , la cosa es mucho más complicada y a menos que alguien tenga capacidades muy superiores o una vocación muy fuerte, el fracaso es casi garantizado.

Es muy distinto cuando alguien es de una familia de plata, con medios para financiarle los fracasos hasta que finalmente se aburra o saque la carrera por cansancio. También está la vocación, por ejemplo yo a los 14 años estaba decidido a ser ingeniero electrónico, pasaron muchos años y más inconvenientes, pero tenía un punto de referencia y aunque llegado un momento dejó de interesarme, el asunto fué una meta que tuve clara durante todo ese tiempo y me ayudó a perseverar. Si alguien no tiene su vocación bien definida ¿tiene sentido que entre a alguna carrera que “le tinque” a ver como le va? yo creo que sería la estupidez máxima.

Me parece que los 18 años es una buena edad para empezar a ocuparse de sus propios asuntos, he visto muchos casos de niñitos de clase media baja que son financiados por los papás con tremendos sacrificios, después de unos años salen con que “me fué mal” y terminan de guardias de seguridad en un supermercado. No tiene nada de malo ser guardia de seguridad, pero llegar a eso después de gastar años y una pequeña fortuna me parece completamente estúpido, por ahí se debería empezar, no terminar.

Pasando a otro tema, creo que es un escándalo como los terroristas se han tomado el nombre de los mapuches para incendiar campos, atacar a mansalva, robar, y por supuesto quejarse como chanchos en la batea cuando los meten a la jaula por sus delitos. El terrorismo siempre va a ser una causa perdida, tal vez en los siglos pasados tuvo ocasiones de llegar al poder en Rusia, China y Cuba, pero ahora solo pueden esperar represión y fracaso. Nadie los quiere, y aunque puede ser muy legítimo que usen la violencia si así lo desean, no para nada respetable que se anden escondiendo detrás de las sotanas de los curas cuando los pescan, eso les quita la poca credibilidad que podrían tener. Los terroristas no dan cuartel y tampoco tienen derecho a pedirlo, el gobierno una vez más actuó cobardemente, doblándose ante una huelga de hambre más arreglada que mesa de cumpleaños.

El problema más grave es que hay cientos de miles de mapuches que no tienen nada que ver con estos malandras y quedan estigmatizados por culpa de ellos, ahora decir mapuche es sinónimo de incendiario y terrorista ¿que culpa tienen los que viven tranquilos, sin pelear con nadie? ¿que culpa tiene el tomate, que está tranquilo en la mata?. En fin, no hay salud, mi buuuh de repudio para esa manganada de cobardes aprovechadores, que gustan atacar sobre seguro, por sorpresa y con ventaja en los medios, no les deseo mal pero ojalá que les de cirrosis a todos esos frescos malditos, por vacas. He dicho.

Universidad sin plata

Archivado en: financiar, universidad — tombrad @ 9:22 pm

Supongo que no es buena idea discutir con trago. Fue lo que pasó el fin de semana pasado cuando nos tomábamos tranquilamente unas cervezas con la Pilar en la Isla, la noche del sábado, y de repente estábamos cambiando bromitas que fueron escalando, con mi graciosísima capacidad para el sarcasmo que rara vez es bien apreciada, hasta que estábamos realmente picados intercambiando verdaderos misiles. Menos mal que la Pilar no es rencorosa y yo soy muy indulgente, esto de tener siempre la razón termina agotando a cualquiera.

Bueno bueno, no recuerdo bien el motivo de la disputa, aunque sin duda la Pilar estaba equivocada y yo como siempre tenía la razón, pero una de las cosas en que derivó el asunto fue el futuro del Tomás Jr. que el próximo año termina la enseñanza media.

El tema es estudiar en la universidad sin plata, asunto en el que yo tuve experiencia. Según lo que yo he observado la gran mayoría de los que entran a estudiar sin plata fracasan al poco tiempo, perdiendo tiempo y todo el esfuerzo invertido.. Mi idea es que antes de estudiar sin plata, se debería trabajar uno o dos años, o por lo menos buscar algunos trabajos para conocer bien como es la vida del pobre y luego pensar en universidad o estudios superiores. . La Pilar no sabe como es la universidad y se imagina que basta con “hacer lo correcto”, “estudiar” etc. para sacar una carrera, pero nada de eso , la cosa es mucho más complicada y a menos que alguien tenga capacidades muy superiores o una vocación muy fuerte, el fracaso es casi garantizado.

Es muy distinto cuando alguien es de una familia de plata, con medios para financiarle los fracasos hasta que finalmente se aburra o saque la carrera por cansancio. También está la vocación, por ejemplo yo a los 14 años estaba decidido a ser ingeniero electrónico, pasaron muchos años y más inconvenientes, pero tenía un punto de referencia y aunque llegado un momento dejó de interesarme, el asunto fué una meta que tuve clara durante todo ese tiempo y me ayudó a perseverar. Si alguien no tiene su vocación bien definida ¿tiene sentido que entre a alguna carrera que “le tinque” a ver como le va? yo creo que sería la estupidez máxima.

Me parece que los 18 años es una buena edad para empezar a ocuparse de sus propios asuntos, he visto muchos casos de niñitos de clase media baja que son financiados por los papás con tremendos sacrificios, después de unos años salen con que “me fué mal” y terminan de guardias de seguridad en un supermercado. No tiene nada de malo ser guardia de seguridad, pero llegar a eso después de gastar años y una pequeña fortuna me parece completamente estúpido, por ahí se debería empezar, no terminar.

Pasando a otro tema, creo que es un escándalo como los terroristas se han tomado el nombre de los mapuches para incendiar campos, atacar a mansalva, robar, y por supuesto quejarse como chanchos en la batea cuando los meten a la jaula por sus delitos. El terrorismo siempre va a ser una causa perdida, tal vez en los siglos pasados tuvo ocasiones de llegar al poder en Rusia, China y Cuba, pero ahora solo pueden esperar represión y fracaso. Nadie los quiere, y aunque puede ser muy legítimo que usen la violencia si así lo desean, no para nada respetable que se anden escondiendo detrás de las sotanas de los curas cuando los pescan, eso les quita la poca credibilidad que podrían tener. Los terroristas no dan cuartel y tampoco tienen derecho a pedirlo, el gobierno una vez más actuó cobardemente, doblándose ante una huelga de hambre más arreglada que mesa de cumpleaños.

El problema más grave es que hay cientos de miles de mapuches que no tienen nada que ver con estos malandras y quedan estigmatizados por culpa de ellos, ahora decir mapuche es sinónimo de incendiario y terrorista ¿que culpa tienen los que viven tranquilos, sin pelear con nadie? ¿que culpa tiene el tomate, que está tranquilo en la mata?. En fin, no hay salud, mi buuuh de repudio para esa manganada de cobardes aprovechadores, que gustan atacar sobre seguro, por sorpresa y con ventaja en los medios, no les deseo mal pero ojalá que les de cirrosis a todos esos frescos malditos, por vacas. He dicho.

10 enero, 2008

No estaba muerto, andaba de parranda

Archivado en: tarapaca, universidad — tombrad @ 8:37 pm

Como pocas veces ocurre, me salté la entrada de un día completo. Es que estaba dedicado a hacer funcionar el maldito computador y como de costumbre mil y un inconvenientes inesperados me tenían muy ocupado.

Pero vamos a lo nuestro, quería comentar unas pocas palabras sobre la Universidad de Tarapacá que, después que anunció que subiría sus exigencias de ingreso, terminó de hecho bajándolas, cosa que provocó algunos reclamos.

A mi me parece una buena medida, nuestra universidad no puede entrar al cuento de que es “una universidad de elite” porque no lo es ni lo será nunca. Además que -en mi experiencia- los alumnos con grandes puntajes de ingreso son por lo general malos profesionales, y los que tienen mejores cualidades para el estudio normalmente terminan haciendo clases y muchas veces marcando el paso sin aportarle mucho a nadie.

Es muy curioso que la Universidad de Tarapacá tenga problemas para llenar sus matrículas siendo -lejos- la de mejor infraestructura de toda el área (incluyendo sur del Peru y Bolivia) y tal vez la de mejores profesores, al menos en cuanto a credenciales y grados. ¿Que pasa entonces? ¿cual es el problema?.

Yo creo que hay varios problemas, históricos y de difícil solución, aunque no imposibles. El principal es que la UTA no tiene personalidad ni mística, es como una persona sin carácter, su imagen no es chicha ni limonada y aunque pareciera que todos están muy contentos -debe ser una de las que mejor paga a sus profesores en Chile- con el actual estado de cosas: poco trabajo, seguridad y buena plata.

Antes que se se juntaran las sedes Arica de la U de Chile y la U del Norte, ambas tenían mucha mística y una personalidad definida por si mismas. Recuerdo al poeta Oscar Hann haciendo clases en la Chile, o a don Erich Glass en la Norte, que eran profesores más o menos legendarios y daban personalidad a las instituciones. Los profesores se entusiasmaban y se hacían experimentos locos como el funesto plan Keller en la Norte, no todo se hacía bien, pero había entusiasmo por hacer cosas. Creo que con la fusión mucho de eso se fue al tacho.

Las antiguas sedes tenían personalidad definida por sus matrices: la Chile era la estatal por excelencia y la Norte el prototipo de universidad católica, siempre con un Obispo supervisando. Como la UTA se generó de la noche a la mañana por un decreto, creo que no tuvo tiempo de desarrollar una personalidad, y todavía no la tiene. Si fuera persona la U de Tarapacá no sería simpática ni antipática: apática la definiría muy bien.

Gran parte de ese problema de falta de personalidad, nos duele a los que estudiamos y salimos de allá, porque sabemos la cantidad de gente valiosa y el enorme potencial que tiene la UTA, desaprovechado por cero imagen. Los diferentes directivos, seguramente con las mejores intenciones, han potenciado distintas áreas de la universidad: durante el rectorado de Luis Tapia se desarrolló la obtención de fondos por proyectos concursables, que hoy hacen a la UTA la universidad pública más solvente de Chile, además de la enorme inversión en infraestructura. Luego llegó Emilio Rodriguez y privilegió el mejoramiento de las credenciales de los profesores: los que quisieron sacar doctorados tuvieron todas las facilidades y hoy en la universidad hay muchos doctores enseñando. También se comenzó el proceso de acreditación, que a pesar de haber sido exitoso parece que no le importa mucho a los alumnos a la hora de matricularse. El actual rector Sergio Pulido ha trabajado profundizando todo lo anterior: se está construyendo, las finanzas andan bien, se siguen dando facilidades para posgraduarse y la acreditación sigue firme.

Es muy fácil pensar que la UTA está en un excelente momento como dicen muchos, pero la verdad es que no es así, y las dificultades para captar alumnos lo muestran muy claro. Hay muchas cosas que se hicieron y se están haciendo bien, menos lo más importante. La UTA no es el pequeño Harvard con que algunos sueñan, ni tampoco una buena escuela de profesionales, bueno, esto último tal vez lo sea en alguna medida, pero no tiene la imagen ni la mística. Y en este mundo de apariencias, la imagen lo es todo, creo que ese es el problema más grande que tiene la Universidad de Tarapacá y no creo que sea de muy fácil solución. Además la mayoría están demasiado seguros y bien alimentados como para preocuparse de esos detalles.

No estaba muerto, andaba de parranda

Archivado en: tarapaca, universidad — tombrad @ 8:37 pm

Como pocas veces ocurre, me salté la entrada de un día completo. Es que estaba dedicado a hacer funcionar el maldito computador y como de costumbre mil y un inconvenientes inesperados me tenían muy ocupado.

Pero vamos a lo nuestro, quería comentar unas pocas palabras sobre la Universidad de Tarapacá que, después que anunció que subiría sus exigencias de ingreso, terminó de hecho bajándolas, cosa que provocó algunos reclamos.

A mi me parece una buena medida, nuestra universidad no puede entrar al cuento de que es “una universidad de elite” porque no lo es ni lo será nunca. Además que -en mi experiencia- los alumnos con grandes puntajes de ingreso son por lo general malos profesionales, y los que tienen mejores cualidades para el estudio normalmente terminan haciendo clases y muchas veces marcando el paso sin aportarle mucho a nadie.

Es muy curioso que la Universidad de Tarapacá tenga problemas para llenar sus matrículas siendo -lejos- la de mejor infraestructura de toda el área (incluyendo sur del Peru y Bolivia) y tal vez la de mejores profesores, al menos en cuanto a credenciales y grados. ¿Que pasa entonces? ¿cual es el problema?.

Yo creo que hay varios problemas, históricos y de difícil solución, aunque no imposibles. El principal es que la UTA no tiene personalidad ni mística, es como una persona sin carácter, su imagen no es chicha ni limonada y aunque pareciera que todos están muy contentos -debe ser una de las que mejor paga a sus profesores en Chile- con el actual estado de cosas: poco trabajo, seguridad y buena plata.

Antes que se se juntaran las sedes Arica de la U de Chile y la U del Norte, ambas tenían mucha mística y una personalidad definida por si mismas. Recuerdo al poeta Oscar Hann haciendo clases en la Chile, o a don Erich Glass en la Norte, que eran profesores más o menos legendarios y daban personalidad a las instituciones. Los profesores se entusiasmaban y se hacían experimentos locos como el funesto plan Keller en la Norte, no todo se hacía bien, pero había entusiasmo por hacer cosas. Creo que con la fusión mucho de eso se fue al tacho.

Las antiguas sedes tenían personalidad definida por sus matrices: la Chile era la estatal por excelencia y la Norte el prototipo de universidad católica, siempre con un Obispo supervisando. Como la UTA se generó de la noche a la mañana por un decreto, creo que no tuvo tiempo de desarrollar una personalidad, y todavía no la tiene. Si fuera persona la U de Tarapacá no sería simpática ni antipática: apática la definiría muy bien.

Gran parte de ese problema de falta de personalidad, nos duele a los que estudiamos y salimos de allá, porque sabemos la cantidad de gente valiosa y el enorme potencial que tiene la UTA, desaprovechado por cero imagen. Los diferentes directivos, seguramente con las mejores intenciones, han potenciado distintas áreas de la universidad: durante el rectorado de Luis Tapia se desarrolló la obtención de fondos por proyectos concursables, que hoy hacen a la UTA la universidad pública más solvente de Chile, además de la enorme inversión en infraestructura. Luego llegó Emilio Rodriguez y privilegió el mejoramiento de las credenciales de los profesores: los que quisieron sacar doctorados tuvieron todas las facilidades y hoy en la universidad hay muchos doctores enseñando. También se comenzó el proceso de acreditación, que a pesar de haber sido exitoso parece que no le importa mucho a los alumnos a la hora de matricularse. El actual rector Sergio Pulido ha trabajado profundizando todo lo anterior: se está construyendo, las finanzas andan bien, se siguen dando facilidades para posgraduarse y la acreditación sigue firme.

Es muy fácil pensar que la UTA está en un excelente momento como dicen muchos, pero la verdad es que no es así, y las dificultades para captar alumnos lo muestran muy claro. Hay muchas cosas que se hicieron y se están haciendo bien, menos lo más importante. La UTA no es el pequeño Harvard con que algunos sueñan, ni tampoco una buena escuela de profesionales, bueno, esto último tal vez lo sea en alguna medida, pero no tiene la imagen ni la mística. Y en este mundo de apariencias, la imagen lo es todo, creo que ese es el problema más grande que tiene la Universidad de Tarapacá y no creo que sea de muy fácil solución. Además la mayoría están demasiado seguros y bien alimentados como para preocuparse de esos detalles.

29 junio, 2007

>Morir un poco

Archivado en: invierno, mala suerte, problemas, universidad — tombrad @ 6:39 pm

>Con otro feo, sucio y gris día de invierno nos acercamos al fin de junio y aunque la temperatura sigue fija en 15 grados celcius parece que cada día estuviera más helado que el anterior. Ahora entiendo mejor a Cesar Vallejo cuando escribió:
Me morire en Paris con aguacero,
Un dia del cual tengo ya recuerdo.
Me morire en Paris y no me corro-
Talvez un Jueves, como es hoy, de otoño.

Y esto recién comienza, como estamos en un año frío nos queda todo julio, agosto y buena parte de septiembre. Que macana, con el frio parece que llega la mala suerte, no solo yo, sino que también mis amigos empiezan a tener problemas ¡hay que hacer un machitún urgente!, en fin, como dijo Arturo Prat: ánimo y valor compañeros!.

Pero basta de quejarse como las viejas, vamos a lo nuestro. Ayer encontré al Tomás Jr. mirando las alternativas académicas en Internet, el próximo año termina la secundaria y se enfrenta a la difícil situación acerca de que diablos hará con su vida de allí en adelante.

Yo creo que a esa edad (17 años) fué cuando me decidí a estudiar electrónica, claro que estaba en una posición de mucha más indertidumbre, mi papá estaba viejo y arruinado, nos íbamos a vivir todos a la casa de mi cuñado y mi hermana que tampoco estaban nada bien de plata, o sea estábamos con un pie en la completa miseria.

El Tomás Jr tiene al menos casa propia y algunos activos que podría tirar a la parrilla en caso de apuro, la Pilar tiene trabajo y yo podría hacerme millonario en uno de estos días, he andado tan cerca, tantas veces, que nunca se sabe, a menos que sea mucha la mala suerte…

En todo caso ya le dije que no contara conmigo para pagarle universidad ni nada de eso, a menos que tenga algún extraordinario golpe de fortuna y me llene de plata tendrá que buscarse la forma solito, igual como lo hice yo, de abrirse camino.

A veces conversamos y dice que quiere estudiar para técnico en diseño o algo así y después ver si le da para sacar un título de verdad, yo lo hice así pero fue un montón de años y esfuerzo. En fin, es su asunto y el verá como se las arregla, yo en su lugar no estudiaría sino que me metería a trabajar en cualquier cosa, creo que es mejor empezar trabajando -para ver que se siente- y después estudiar.

Hasta ahora la vida se le ha dado fácil: desayuno, almuerzo, comida y un lugar donde dormir han sido cosas tan naturales como el oxígeno para respirar, todavía no ha tenido los primeros grandes fracasos que son donde algunos se adaptan y otros se quiebran para siempre. No estoy seguro si lo envidio o si me dá lástima.

Pensar que hay gente que nunca ha tenido esos problemas, los de familia de clase media acomodada, el papá dentista y el niño vive tranqilamente y estudia sin sobresaltos hasta que a su vez saca su propio título de dentista, no tienen fortuna que cuidar sino solo unos ingresos regulares y razonablemente altos. Viven creyendo que todo lo que tienen es gracias a su inteligencia, dan consejos a todo el mundo y suelen decir que “la buena suerte no existe, se la hace cada uno” como si la increíble suerte que ellos mismos han tenido fuese una especie de mérito.

Yo prefiero los problemas, vivir en la pelea, asustado, lleno de incertidumbre y morirme de felicidad con cada pequeño o gran golpe de suerte las pocas veces que me toca. Acordarme de los tiempos malos en los buenos y de los buenos tiempos en los malos. Eso es estar vivo, no tener problemas y tenerlo todo fácil es como estar muerto. Aunque a veces pienso que no me disgustaría morirme por un tiempito, maldita sea.

Y como mi humor de hoy es medio fúnebre los invito al slideshow del Cementerio de Huara, claro que es el cementerio más bonito que conozco y siempre que puedo paro a echar una siesta en el kiosko que hay en su entrada, es una maravilla.

Morir un poco

Archivado en: invierno, mala suerte, problemas, universidad — tombrad @ 6:39 pm

Con otro feo, sucio y gris día de invierno nos acercamos al fin de junio y aunque la temperatura sigue fija en 15 grados celcius parece que cada día estuviera más helado que el anterior. Ahora entiendo mejor a Cesar Vallejo cuando escribió:
Me morire en Paris con aguacero,
Un dia del cual tengo ya recuerdo.
Me morire en Paris y no me corro-
Talvez un Jueves, como es hoy, de otoño.

Y esto recién comienza, como estamos en un año frío nos queda todo julio, agosto y buena parte de septiembre. Que macana, con el frio parece que llega la mala suerte, no solo yo, sino que también mis amigos empiezan a tener problemas ¡hay que hacer un machitún urgente!, en fin, como dijo Arturo Prat: ánimo y valor compañeros!.

Pero basta de quejarse como las viejas, vamos a lo nuestro. Ayer encontré al Tomás Jr. mirando las alternativas académicas en Internet, el próximo año termina la secundaria y se enfrenta a la difícil situación acerca de que diablos hará con su vida de allí en adelante.

Yo creo que a esa edad (17 años) fué cuando me decidí a estudiar electrónica, claro que estaba en una posición de mucha más indertidumbre, mi papá estaba viejo y arruinado, nos íbamos a vivir todos a la casa de mi cuñado y mi hermana que tampoco estaban nada bien de plata, o sea estábamos con un pie en la completa miseria.

El Tomás Jr tiene al menos casa propia y algunos activos que podría tirar a la parrilla en caso de apuro, la Pilar tiene trabajo y yo podría hacerme millonario en uno de estos días, he andado tan cerca, tantas veces, que nunca se sabe, a menos que sea mucha la mala suerte…

En todo caso ya le dije que no contara conmigo para pagarle universidad ni nada de eso, a menos que tenga algún extraordinario golpe de fortuna y me llene de plata tendrá que buscarse la forma solito, igual como lo hice yo, de abrirse camino.

A veces conversamos y dice que quiere estudiar para técnico en diseño o algo así y después ver si le da para sacar un título de verdad, yo lo hice así pero fue un montón de años y esfuerzo. En fin, es su asunto y el verá como se las arregla, yo en su lugar no estudiaría sino que me metería a trabajar en cualquier cosa, creo que es mejor empezar trabajando -para ver que se siente- y después estudiar.

Hasta ahora la vida se le ha dado fácil: desayuno, almuerzo, comida y un lugar donde dormir han sido cosas tan naturales como el oxígeno para respirar, todavía no ha tenido los primeros grandes fracasos que son donde algunos se adaptan y otros se quiebran para siempre. No estoy seguro si lo envidio o si me dá lástima.

Pensar que hay gente que nunca ha tenido esos problemas, los de familia de clase media acomodada, el papá dentista y el niño vive tranqilamente y estudia sin sobresaltos hasta que a su vez saca su propio título de dentista, no tienen fortuna que cuidar sino solo unos ingresos regulares y razonablemente altos. Viven creyendo que todo lo que tienen es gracias a su inteligencia, dan consejos a todo el mundo y suelen decir que “la buena suerte no existe, se la hace cada uno” como si la increíble suerte que ellos mismos han tenido fuese una especie de mérito.

Yo prefiero los problemas, vivir en la pelea, asustado, lleno de incertidumbre y morirme de felicidad con cada pequeño o gran golpe de suerte las pocas veces que me toca. Acordarme de los tiempos malos en los buenos y de los buenos tiempos en los malos. Eso es estar vivo, no tener problemas y tenerlo todo fácil es como estar muerto. Aunque a veces pienso que no me disgustaría morirme por un tiempito, maldita sea.

Y como mi humor de hoy es medio fúnebre los invito al slideshow del Cementerio de Huara, claro que es el cementerio más bonito que conozco y siempre que puedo paro a echar una siesta en el kiosko que hay en su entrada, es una maravilla.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.