Tomas Bradanovic

9 mayo, 2010

La demagogia

Archivado en: elecciones, universidad, universidad privada, universidades publicas — tombrad @ 12:11 am


Estaba viendo en las noticias el debate entre los tres candidatos a rector de la Universidad de Chile, que espectáculo más penoso ver la calidad de las personas que postulan a manejar la universidad estatal más grande del país, todos los vicios y malas prácticas de la educación estatal representados en tres señores que se sacan los ojos en público por el apetecido cargo. Fatuos, limitados, reyes del lugar común. Como escribió Nicanor Parra: como chiste, no podía ser más triste.

Poca gente conoce la gran diferencia organizacional que existe entre las universidades privadas y estatales. Cada una tiene sus ventajas y desventajas, toda moneda tiene dos caras.
En las universidades privadas los dueños -los que pusieron la plata- controlan la Junta Directiva que es la que realmente dirige a la institución, ellos contratan a un rector que tiene funciones semejantes a la de un gerente y nombran a los decanos en base a dar brillo a la imagen académica de las facultades, es usual que coloquen a tipos conocidos o destacados en su campo como decanos: abogados, arquitectos, ingenieros famosos son reclutados principlmente por motivos de prestigio. Más que credencialismo las universidades privadas buscan figuras públicas, conocidas, que ayuden a su imagen de marca.
El que sea la Junta Directiva la que da las grandes directrices asegura que la universidad tenga una personalidad, una vocación de acuerdo a lo que quieren sus dueños y un rector-gerente normalmente mejora de manera notable la gestión.
Pero existen riesgos, si los dueños son sinverguenzas pueden actuar de manera bien parecida a una asociación ilícita. El caso de la UNIACC y las becas Valech es un buen ejemplo de como una Junta Directiva puede contratar como rector a un operador financiero de la coalición entonces gobernante, lo que tal vez les facilitó bastante hacer el programa académico especial con el que recaudaron como 10 millones de dólares del estado sin dar un solo título profesional a cambio, un negocio fabuloso.
Otro aspecto negativo de las universidades privadas es el poco espacio que dejan a la libertad académica, el profesor de universidad privada trabaja en una situación bastante parecida a los profesores de los colegios particulares pagados, está sujeto a la permanente amenaza de despido y las juntas directivas son muy propensas a aplicar sus políticas institucionales hasta en sus mínimos detalles. Así estas universidades suelen ser uniformes y aburridas, fuertemente cargadas a la ideología de sus dueños.
Con las universidades estatales la situación es completamente distinta, la Junta Directiva en estos casos es un órgano decorativo, simbólico y con poder real ridículamente restringido. El verdadero poder está en el rector que hace y deshace según su gusto y conveniencia. Al rector no lo contrata nadie sino que lo eligen entre los profesores “con derecho a voto” al igual que los decanos, estos rectores elegidos llevan su equipo escogido entre los profesores amigos a quienes reparte los apetecidos cargos directivos.
El sistema de elecciones es arcaico y sui géneris, me imagino que debe haber surgido de la reforma universitaria de los sesentas, o tal vez antes, cuando se hablaba de “democratizar” la universidad dando derecho a voto a toda la comunidad, incluso los estudiantes y personal no académico participaban en las elecciones de rector. Con los años, a la vuelta de la democracia se reinstaló este sistema solo que restringiendo el derecho a voto a ciertos profesores de mayor categoría.
La raíz de muchos problemas en las universidades estatales se encuentra en el proceso de eleccion de sus autoridades. El sistema de elecciones tiene muchos incentivos perversos para la institución de los que mencionaré solo unos pocos:
1.- Las rectorías de cuatro años cortan cualquier intento de política de largo plazo, por eso las universidades estatales siempre decaen, pierden mística y pasan por ciclos de sucesivos desencantos donde los rectores se suceden como en una silla musical. Cada rector llega con una idea nueva que casi de manera invariable termina en desilución porque,
2.- Para ser electo el rector tiene que adquirir multitud de compromisos -vulgo coimear- a los profesores con derecho a voto lo que hace imposible aplicar políticas que pongan los intereses institucionales sobre los particulares pues,
3.- Se crean camarillas de poder en las facultades que negocian paquetes de votos a cambio de privilegios personales, beneficios, cargos directivos, creando la paradoja que,
4.-Los profeosres con mayores credenciales se las arreglan para ganar su espléndido sueldo -que es parte de las negociciones en la elección de rector- sin trabajar en absoluto, bien sea consiguiendo un cargo directivo o dedicándose a difusas “investigaciones” que publican en revistas que a menudo ellos mismos controlan, así casi ninguno hace realmente el trabajo para el que fueron contratados y especializados a un alto costo porque dejan el trabajo sucio y desagradable de enseñar a los,
5.-Medios pollos, o profesores-hora que es nuestro nombre oficial, que algunas veces son alumnos recién egresados o con nula experiencia profesional, lo que lleva a que los alumnos salgan,
7.-Cada vez peores: profesores mediocres producen alumnos mediocres, mientras se realimentan con discursos de grandeza y auto alabanza sobre la calidad académica y comentarios de desprecio hacia las universidades privadas que,
8.-Poco a poco se los están comiendo crudos
Pero nada es totalmente malo y como digo siempre, toda moneda tiene dos caras, las universidades públicas tienen la ventaja de que como a casi ningún profesor titular o decano le preocupa demasiado la suerte de los pobres alumnos, los medios pollos como yo tenemos bastante libertad para enseñar y aplicar nuestros propios criterios. Yo estoy muy contento de los resultados de lo que estoy enseñando y creo que mis clientes -alumnos- van a terminar el curso con competencias que antes no tenían, claro que me preocupa enormemente cuando veo a otros profesores con cero experiencia que malforman y eternizan los vicios de la educación pública universitaria en los alumnos.
En fin, por estos días también hay elecciones de rector en la Universidad de Tarapacá. Leo que el rector saliente Sergio Pulido -estuve una vez con él en una comida y me pareció una buena persona- declaró en el diario que durante su gestión “aprendió a conocer lealtades y deslealtades”, no me cabe duda que así fue. Y aunque -obviamente- yo no tengo pito que tocar en eso si creo que hay un candidato mejor que el otro, esperen que gane nomás y les digo como se llama.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.