Tomas Bradanovic

5 noviembre, 2008

¿Al diablo con la minería?

Archivado en: mineria, potencial, riqueza, valor futuro — tombrad @ 1:06 pm


Eso de que somos unos mendigos sentados sobre un cerro de oro es una imagen muy latinoamericana, la he escuchado cientos de veces conversando con amigos de Bolivia, Perú, Chile y como todos los lugares comunes este tiene un fondo de verdad, pero también puede llevar a ideas completamente equivocadas y a eternizar nuestros problemas en lugar de resolverlos, porque oculta la verdadera naturaleza del asunto.

Lo principal es entender en que consiste la riqueza porque cierta histórica estupidez nos ha negado sistemáticamente la comprensión de ese concepto que es tan básico. La riqueza no es algo objetivo e inmutable como cree la gente común, sino que es subjetiva y cambiante: Hubo una época en que la sal era más valiosa que el oro, también el guano de pájaro y el salitre fueron valiosas riquezas naturales alguna vez, como sabemos bien en Chile y Perú, en fin, ejemplos hay miles.

Ese es el error más común: confundir el potencial con riqueza efectiva. Una piedra en la cima del Morro tiene una enorme energía potencial si cae la tierra, 130 metros más abajo, pero su energía útil es cero mientras nadie suba al Morro y la empuje. Lo mismo pasa con las riquezas naturales, los minerales en su yacimiento no son valiosos, solo tienen potencial y mientras no venga alguien dispuesto a arriesgar mil millones de dólares o más, serán solo piedras inútiles, sin ningún valor como ocurre con muchos yacimientos en América Latina que no son explotados.

Así, la riqueza solo sirve cuando se hace efectiva, del mismo modo que una bala solo cumple su función cuando es disparada. Un caso clásico -y trágico- de incomprensión latinoamericana es lo que ocurre en Bolivia, uno de los países con enormes riquezas minerales, que dejó pasar a lo menos 5 años con precios de los comodities que tal vez nunca volverán a repetirse: como el agua entre los dedos. Mientras tanto entre discursos y arengas patrióticas sigue siendo el país más pobre de América del Sur. La imagen de un mendigo sentado sobre un cerro de oro no es exacta en este caso, la verdadera comparación es de un idiota que simplemente se niega a mejorar su situación con la teoría del perro del hortelano. Para colmo su propio harakiri no perjudica a sus enemigos, todo lo contrario, los lleva a buscar mejores oportunidades en otra parte.
Veamos, muchos dicen ¡al diablo con las mineras! ¿quien las necesita?, tomemos el caso de Chile por ejemplo donde la gran minería da 80.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos y 400.000 puestos de trabajo inducidos. Esto es una realidad muy palpable para los que vivimos en el norte, solo en mi cuadra hay tres personas que trabajan en las mineras. No ha existido ningún gobierno en la historia capaz de generar esa cantidad de puestos de trabajo, la mayoría pagados sobre nivel de mercado. O sea que tenemos unas 480.000 personas que viven de la minería y probablemente estarían cesantes o subempleados de no existir los grandes proyectos.
Cada año la gran minería gasta casi 6 mil millones de dólares en operación, toda esa es plata que entra a la economía nacional: sueldos, proveedores, servicios, etc. Es plata que se reparte directamente entre chilenos de a pie y empresas proveedoras, mayormente chilenas. Todos esos necesitan la minería, viven de ella. Yo nunca he recibido un peso relacionado con la minería, pero no sería tan tonto de suponer que mi interés vale más que el de casi medio millón de personas, no voy a actuar como el perro del hortelano.
Entonces dicen “las grandes empresas vienen, se llevan todo y solo dejan el hoyo, quedando con enormes ganancias”, eso no es mentira, pero si una verdad a medias que no cuenta la historia completa: las empresas vienen y apuestan cientos de millones de dólares en exploraciones, la mayoría de esa plata se pierde pero cuando encuentran algo interesante lo inscriben e invierten a veces miles de millones de dólares para comenzar a recibir ganancias recién en varios años más. Después explotan y -con suerte- tienen grandes ganancias además de generar trabajo estable generalmente bien pagado.
Todo es grande en el negocio minero: grandes inversiones, grandes riesgos y grandes ganancias. La gente que en su vida ha manejado plata piensa que el capitalista es una especie de benefactor que está obligado a hacer el bien de los demás olvidando el propio, por cierto debe moderar sus ganancias para repartirlas equitativamente y si pierde solo él debe afrontar las pérdidas. Eso es una ilusión, nadie apuesta una enorme cantidad de plata si no tiene cierta seguridad que recibirá ganancias mucho más enormes. Por eso en Bolivia, Argentina y Venezuela esperan sentados a que lleguen inversiones mientras se llenan de telarañas. Cuba o China en cambio ya aprendieron, serán comunistas pero no giles, ofrecen jugosos retornos y un sistema muy corrupto, el sueño de cualquier inversionista.
¿Significa esto que hay que abrirse sin condiciones a toda la inversión minera? no siempre,  obviamente la minería tiene costos ambientales siendo una de las actividades más contaminantes que existen, siempre hay que hacer un balance de costo beneficio, incluso si este sale bien (la minería en el desierto por ejemplo casi siempre es conveniente) igual se debe tratar de amortiguar los costos sin que el negocio deje de ser atractivo.  El problema en esto es la corrupción, nuestros gobiernos por lo general son lo más fácil de corromper pero ese ya es otro cuento.
En fin, no quería desviarme a una alabanza a los inversionistas -aunque demás se la merecen- solo quería aclarar el error que existe al considerar el potencial como riqueza. El potencial NO es riqueza: yo soy potencialmente un genio y un millonario pero mientras no lo concrete sigo siendo un don nadie. Y así pasa con todo, y con todos. Ni los países ni las personas deberían sentirse orgullosos o jactarse de su potencial, al contrario, si es algo que aprecian deberían sentir verguenza de no haber sido capaces de desarrollarlo.

5 julio, 2008

Lo que es ser rico

Archivado en: riqueza, valor futuro — tombrad @ 7:46 pm

Sigo con el significado de la riqueza y conste que me refiero a la riqueza material, no a las satisfacciones espirituales, la felicidad ni nada relacionado con eso, simplemente al bienestar material expresado en la propiedad de bienes y billullo.

Como lo importante no son los billetes en si, sino lo que se puede comprar con ellos es claro que aunque tengamos la misma plata, a medida que pasa el tiempo vamos siendo materialmente más ricos. En 1994 yo tenía mucha plata, que comparada con hoy era una pequeña fortuna, pero no tenía conexión a Internet de banda ancha por ejemplo, que es un bien material que ya me quisiera haber tenido.

El progreso, tan criticado por los ecologistas y tipos por el estilo, trae por si mismo riqueza material porque existen nuevas cosas que comprar con el mismo dinero. Si pudiésemos traer a alguien de 1918 y preguntarle si cambiaría su vida al año 2008 manteniendo su poder de compra relativo no lo pensaría dos veces y aceptaría encantado. Progreso por si solo es riqueza.

Conversando con un ingeniero salido hace poco del que me hice amigo en el trabajo de Tacna me preguntaba que tal la posibilidad de venirse a trabajar a Chile, la diferencia de sueldos es enorme a favor de Chile y los profesionales peruanos ven el trabajo acá tal como los chilenos a veces ven las posibilidades de trabajo en Europa o USA. Pero es todo relativo, los precios se ajustan proporcional y automáticamente a los mayores ingresos (por la Segunda Ley de Parkinson) y un ingeniero promedio en Perú vive igual o mejor que en Chile, aunque en este último caso tiene más bienes y servicios a su disposición.

Yo le comentaba que el mejor negocio posible es ganar en pesos chilenos y gastar en soles, o sea trabajar en Chile por ejemplo en una minera y vivir o gastar la mayor parte de los ingresos en Perú, que es exactamente lo contrario de lo que yo hago. Mi caso es aparentemente absurdo, a primera vista no tiene sentido vivir en Chile y ganar en Perú un sueldo que es una pequeña fracción de lo que gana cualquiera de mis compañeros acá. Pero estoy apostando al nicho y la oportunidad: la economía peruana está en pleno auge, hay crecimiento y mucha inversión pública que es un campo en el que yo tengo la mejor experiencia, entonces bien podría haber un nicho para mi si aprendo el sistema peruano y me especializo en él.

Por mientras es tiempo de sembrar y aprender, creo que si todo va bien para el próximo año ya estaría en condiciones de llevar inversionistas de Chile y otros países al Perú, una vez que tenga el conocimiento del sistema y las relaciones personales y profesionales bien establecidas, Esa es la idea y espero que funcione porque existe un importante nicho en esa área para el que me he venido preparando inconscientemente en los últimos años. Siempre mis ciclos empiezan así, me meto en algo que me interesa como jugando y de a poco se va haciendo serio, así trabajo y me divierto a la vez. Claro que hay un período de sacrificio al comienzo, pero que diablos. Perú es el país de oportunidades, donde está todo por hacer.

Donde también está todo por hacer es en mi escritorio y el taller, los había ordenado pero ya está el caos de nuevo, no hay caso, mañana en la tarde vuelvo a ordenar, o mejor pasado mañana “nunca dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana”

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