No puedo seguir con este desorden, en mi escritorio se van amontonando cientos de cosas y papeles inútiles: una luz de emergencia por si viene El Grande, dos ceniceros que uso para guardar las llaves, tornillos y otras cosas chicas, mi taza vacía de té, la Palm, la Pocket Dell, el notebook Lenovo, el modem VTR, un driver zip, un viejo libro de Pablo Rodriguez y la agenda que me regaló Lilian. En el otro escritorio está el notebook HP, que no funciona, la impresora que tampoco funciona porque está sin tinta, los 12 tomos de apuntes del MBA, un Porsche y un F1 a escala, las viejas cámaras Zenith y Nikon y un frasco de uña de gato. Atras del sillón que perteneció al finado juez Retamal asoma la caña de pescar plegable que me regaló Joe y a un lado el teclado, que no lo todo desde hace más de un mes. Una botella de Cachaca 53 y otra de Anís Bejar junto con muchos otros cachivaches completan mi atestado y sucio escritorio. Ahora mismo me pondré a ordenarlo, me tomaré un corto de anís y enchufaré el teclado para practicar un poco.
Hecho, Acaba de disminuir la entropía del universo porque mi escritorio está un poco más ordenado, para equilibrar esta disminución de entropía me tomé un trago de anís que me dejó un agradable calor en el estómago, todo cambió para que todo siga igual. Ya estoy en condiciones de sentarme con la satisfacción de haber hecho algo útil en este día, ahora puedo empezar a contarles casos y cosas de mi triste vida diaria.
Que ganas de ir a Tacna, pensar que cuando tenía que ir a trabajar allá día por medio era una tortura, claro que tenía mucho que ver que me debía levantar temprano y cumplir con horario, cosa que siempre he encontrado un poco degradante, pero ahora añoro lo bien que lo pasaba en esa ciudad de grandes amigos y buen carrete: cada día allá era un chiste, el almuerzo, las combis, las cervezas, ah que buena vida, si no hubiese tenido horario y hubiese ganado plata sería el paraíso, pero ya sabemos que el paraíso es solo para después que me muera, por mientras hay que conformarse con lo que hay. En cualquier caso en una o dos semanas más -cuando ande con plata- seguro que me voy con un par de amigos a Tacna para mostrarles lo que es bueno. Pasarlo bien allá es lo más barato del mundo.
Me pongo a leer El Mercurio del domingo y el primer titular que me llama la atención es este “Felipe Larraín confía en que la comisión mixta apruebe modificaciónes al royalty minero” ¿en que país estoy viviendo? Yo creí que había ganado la Coalición por el Cambio, que se iba a disparar la inversión extranjera y Chile volvería a crecer aceleradamente, ahora veo que los estúpidos siguen con las mismas políticas de subir impuestos y las llevan incluso más allá, no respetando los acuerdos de invariabilidad tributaria que se pactaron durante el gobierno anterior. Si la concertación hubiese hecho tal burrada estaría toda la oposición encima, ahora en cambio todos callados. Como deben estar mordiéndose la lengua los que trabajan en el gobierno de ministros y subsecretarios, sabiendo que tienen que obedecer callados estas políticas torpes y miopes. La verdad es que compadezco a la gente inteligente que está trabajando para el gobierno, dudo que duerman muy tranquilos.
He estado pensando escribir una radiografía de la pequeña empresa, por pequeña me refiero a una empresa unipersonal, que parte con muy poco o ningún capital propio y que va tratando de sustentarse haciendo la bicicleta con ventas y préstamos. Yo he tenido -tengo- una empresa de ese tipo y he conocido a muchas otras, creo que sería interesante describirlas en lo más característico y la naturaleza de los problemas que enfrentan esas empresas en Chile, que son las que generan buena parte de la ocupación. Pero hoy tengo flojera, lo dejo para otro día.
Ah que día más aburrido, domingo, fomingo, sin nada que hacer, pero para eso están los amigos, Greg y Judy me mandan un mail invitándome a tomar cerveza caliente para pasar el frío, ellos vivieron en China algunos años y dicen que en el sur de China se toma cerveza caliente, el truco es calentarla de a poco para que no se evapore el alcohol pero igual al final le agregan vino de arroz para darle cuerpo, bueno, había que probarla, mi cultura alcoholica no podía dejar eso sin conocer así es que me fui para su casa y me estaban esperando con una olla de cerveza caliente con vino blanco para sacarle punta y unos granitos de arroz. Estaba super, me la tomé como aguita y me fuí más doblado que un churro, conversamos de todo, especialmente de como algunas personas piensan que buena calidad de vida equivale a tener un trabajo bien pagdo para comprarse un plasma, una camioneta y pagar la hipoteca de un departamento (en ese orden). Los que piensan así están locos, han sido condicionados para ser esclavos, eso no es calidad de vida ni mucho menos, es pura estupidez. Pero eso también lo dejaré para otro día, hasta mañana.