El concepto de ventaja comparativa, que hace que los larguiruchos se dediquen al basketball y los musculosos al rugby es algo que a los políticos siempre les ha costado asimilar.
Para ellos es mucho más atractivo el cortar y pegar, que consiste en mirar lo que ha resultado bien en un lugar “A”, analizarlo y luego aplicarlo en el lugar “B”.
Es un asunto muy típico de lo que podríamos llamar la cultura política, es decir, el modo de ver el mundo y hacer las cosas de nuestros servidores públicos. Los que se dedican a la política se forman ajenos al mundo de la competitividad, donde muchos pelean desde condiciones iniciales relativamente iguales. La formación de los políticos va más bien por el lado de la asociatividad, es decir crear alianzas de modo de obtener condiciones iniciales privilegiadas.
Por eso existen las dinastías de padres, hijos, mujeres, cuñados, sobrinos y nietos. La cultura política exige consolidarse por medio de influencias y privilegios, por eso el alcalde coloca a sus hijos al parlamento, el ministro pone a los suyos en una superintendencia y el presidente coloca a su retoño como alto comisionado, esa es la lógica de la consolidación política. El resultado es que los políticos jamás llegan a entender realmente en que consiste la competencia.
Durante el gobierno militar, cuando la economía fue rediseñada por newbies que venían principalmente del mundo de los negocios, se colocó por primera vez en la historia el concepto de las ventajas comparativas como base para la estrategia económica nacional. Nunca antes nadie se paró un momento a pensar que diablos es lo que nosotros tenemos que los demás no tengan, De todas las cosas que cambiaron en esos años el concepto de ventaja comparativa fué el más revolucionario.
Fíjense en Evo Morales, que tiene todo el proyecto de hierro del Mutún paralizado porque exige que se haga una industria sidelurgica en Bolivia ¿cree que va a poder competir en precios con la sidelurgia china?, en verdad ni le importa, es para ellos una cuestión de dignidad, igual que haber recomprado dos refinerías a Petrobras que los brasileños le vendieron encantados, sabiendo que son fuente de futuraa pérdidas y conflictos. Eso pasa cuando no se entiende la importancia de las ventajas comparativas: se pierde mucha plata de la manera más tonta.
Algunos dirán, “pero Evo Morales es ignorante, nosotros no caemos en eso”. Se equivocan señores, nuestros afamados doctores en economía caen en lo mismo y desde 1990 vienen dando palos de ciego y subsidios a granel para investigación y desarrollo (lease jugosas becas) en cada uno de los temas que se ponen de moda en Europa y USA: biología molecular, nanotecnología, energías alternativas, solo digan un tema de moda y ahí encontrarán las becas.
Lógicamente que hay todo un estableshiment académico que les avivan la cueca y les prestan ropa a los genios que manejan la llave de nuestra caja de fondos, mal que mal, ellos son los directamente beneficiados. Llevamos 16 años ciegos a las ventajas comparativas, ya nadie habla de ellas y los políticos se dedican a importar historias de éxito de los tigres asiaticos: copy y paste, es lo único que saben hacer bien.
Y así los políticos suplen su escasez de ideas con el copy and paste: “Taiwan hace notebooks para todo el mundo, eso debimos hacer nosotros”, como si estar al lado de China con mano de obra a precio de huevo y sin los malditos sindicatos no fuera una ventaja inigualable. “Miren al Japón, a Corea del Sur, a los países europeos como crecen, mandemos gente allá para que aprendan” ¿Para que aprendan qué digo yo? esos países tuvieron la ventaja de perder una guerra con USA, así es que la única lección que podríamos aprender sería declarar la guerra a USA. El problema es ¿que hacemos si les ganamos?.
Mientras no volvamos a las ventajas comparativas estamos fritos, y eso solo se puede dar con un gobierno que se olvide de los subsidios, las regulaciones y baje al mínimo los impuestos. No necesitamos ningún iluminati político que nos venga a revelar el futuro o que nos encauce con misiones económicas y subsidios. El sistema de dejar al empresario trabajar tranquilo, sacándole la menos plata posible es la garantía de empresas que crecen y que dan puestos de trabajo que al final del día, es la única ayuda verdadera que necesitan las personas. He dicho compañeras y compañeros.