Una de las cosas más lindas de vivir en Arica, de la que solo empezamos a disfrutar después de vivir acá un par de años es la sensación de que la ciudad es como una gran “casa” donde conocemos y somos conocidos por casi todo el mundo.
Recuerdo una vez que estábamos en Santiago con la Pilar aburridísimos, dando vueltas en el auto sin rumbo, con gran alegría por la Alameda vimos un auto con patente BA (que en esos años era exclusiva de Arica) miramos y aunque no éramos amigos de las personas los ubicábamos de vista, nos tocaron la bocina y nos sentimos muy contentos.
Siguiendo esta analogía de Arica como una gran casa, hay tres lugares donde la gente se encuentra: las playas, el paseo 21 de Mayo y el Terminal Agropecuario. Son como el living de la casa. Si yo voy al terminal un sábado es seguro que me encuentro con Daniel, o con Gabriel Abusleme, con Claudio Ulloa o con cualquier otro amigo- Ir al Terminal el fin de semana es un rito que cumplen religiosamente miles de ariqueños, para muchos es una especie de adicción.
En los años 70 el terminal no existía y los vendedores de frutas y verduras hacían ferias los fines de semana en las calles. En 1982 el alcalde Manuel Castillo les dió el terreno que actualmente ocupa ASOCAPEC, a la entrada de la ciudad, donde comenzó el primer terminal. Y muy pronto vino la primera pelea porque convivían dos grupos con distintos intereses: los comerciantes que traían productos desde el sur o del Perú y los productores locales, campesinos de los valles y la precordillera que vendían su propia producción.
De esta división nació ASOAGRO que se instalaron al lado y por eso ahora tenemos en realidad tres terminales distintos: el primero es el de los comerciantes, luego el de los agricultores y finalmente el estacionamiento de los camiones, donde llegan mercaderías en grandes cantidades, muchas de las cuales se rematan al por mayor allí mismo.
En todas las ciudades de Chile existen estas ferias, como en el resto del mundo, lo bueno es que en Arica no está controlado por las grandes mafias de intermediarios como otros mercados. En ASOAGRO los 400 y tantos locales son de pequeños agricultores, que llegan desde el campo y su “local” es muchas veces la parte trasera de la camioneta, donde traen las frutas y verduras. Esto lo hace un mercado muy barato, complejo y dinámico; Adam Smith se sentiría allí como en su casa.
ASOCAPEC es un mercado de comerciantes y tiene además de los alimentos otra clase de locales: una feria de las pulgas con muchas herramientas y toda clase de cosas usadas, una sección de ropa usada, otra gran sección de mueblería donde venden los propios fabricantes, tiendas de plantas y mascotas y toda clase de almacenes y bodegas de abarrotes. Deben ser unos 250 o 300 locales. Estos también tienen la sociedad Agrícola del Norte, dedicada a comercializar productos locales en el sur de Chile, de la cual mi platudo amigo Reinaldo Gomez es uno de sus dirigentes.
ASOAGRO es la feria de los campesinos y es en cierto modo un pedazo del altiplano trasladado a la ciudad, buscando con cuidado se encuentra toda clase de aimentos raros: hojas de coca, papas chuño, papines, guayabas, mangos, maracuya, tumbos y los productos locales estrella: el tomate, la aceituna y el aceite de oliva. Es el único lugar de Arica donde se puede encontrar huevos, patos o gallinas de casa.
El abastecimiento de Arica es abundante porque llega de tres partes: la producción local de los valles de Chaca, Codpa, Putre, Ticnámar, Chapiquiña, Belén, Azapa, Lluta, Pica, Camiña, Soga y muchos otros menores. También se recibe gran cantidad de camiones desde el Norte Chico y el Valle Central de Chile. Finalmente lo más temido es la producción que llega desde el Perú, normalmente más barata por lo que hace temblar a los productores y comerciantes locales.
También es el paraíso de los vendedores ambulantes que ofrecen sus mercaderías por todas partes en cientos de lugares improvisados en las veredas, en los sitios desocupados o en las calles cercanas. El complejo del Terminal Agropecuario es un pequeño mundo, con sus propias reglas, costumbres y códigos, especialmente ASOAGRO con su policlínico, infocentro, cajeros electrónicos, su propia radio, el arriendo de carritos de supermercado y los restaurantes populares donde se puede comer bien con poca plata. Es el paraíso de la innovación y hace un par de años tuvo el primer Restaurant con Piernas de todo Chile. Es el mejor ejemplo de lo que se puede conseguir cuando el gobierno no mete sus narices y deja a la gente que haga sus negocios como mejor le parece.
En fin, ir al Terminal el fin de semana, tomarse un shop o un café en el paseo 21 o ir a la playa a la hora de almuerzo son ritos indispensables de los ariqueños netos, más que actividades son adicciones, esas cosas que uno extraña cuando está fuera de la ciudad, no es solo ir a comprar o tomarse un café, es una aventura donde uno se encuentra con los amigos, con los enemigos y aprovecha de ponerse al día con los chismes de la ciudad. Larga vida al Terminal Agropecuario.
Ah, y ya que estamos hablando de la pachamama, mi slideshow de hoy es una guatia que hicimos hace unos dos años atrás, debe haber sido la última vez que me junté con mi amigo el shorto Morales, que ahora descansa tranquilito en el cementerio de Calama. En fin, mejor me voy a dormir, hasta mañana.