
En viernes santo es cuando vemos más claramente lo supersticiosos que somos la mayorìa de los chilenos en materia de religión. A pesar que los curas dicen que la costumbre de comer pescado es solo una tradición, muy pocos se atreven a hacer un asadito o a decir alguna herejía en estos días.
Muchos tipos que se rien de los curas, de las iglesias y el alma inmortal durante el resto del año, en viernes santo pagan un ojo de la cara para comer pescado, evitando de ese modo que Dios se ofenda, por si las moscas. Es la religiòn católica a lo latino, pintoresca y un poco pagana, donde nadie le tiene mucho miedo a Dios ni a sus castigos, pero la mayoría hace mandas, espera algún milagro o ayudita divina.
Me parece muy bien, eso de los pastores protestantes que aterrorizan a las personas con el castigo divino es una gran majaderìa, si Dios pudiera castigar no habrìan malos en el mundo.
Hacer lo correcto por temor a Dios no es cosa común en los latinos católicos, probablemente a muy pocos les interesa lo que pasará con su alma después de muertos, eso se refleja claramente por la forma como actuamos. Si realmente nos preocupara el infierno actuarìamos de manera muy diferente. A mi por lo menos nunca me ha convencido eso de temor a Dios, creo que cada uno tiene su cuota de cosas malas y dudo que Dios tenga algo que ver con eso.
Recuerdo un viernes santo que pasamos hace años con la Pilar en Tacna, debe haber sido a fines de los 80. En la tarde hubo una inmensa procesión pero apenas pasaron las 12, se abrieron las discos y bares ¡a la fiesta todo el mundo! la foto que incluyo en esta entrada es de esa vez, en la discoteque Hot Steel. Para otra semana santa fuimos a Arequipa, donde también lo pasamos bomba en el Blues Bar. Asì es el catolicismo a la manera latino americana.
Pasando a otra cosa los patos yeco (cormoranes) siguen dando problemas, hace un par de años fueron declarados plaga asì es que cualquiera con una buena escopeta los puede mandar para el otro mundo de manera anticipada sin problema. Lo curioso es como apareció la plaga, debe haber sido el año 2000 màs o menos cuando incautaron el buque Nativa, que traìa poco menos de 5000 kilos de cocaìna escondida. La cosa es que pasaron los años y el barco quedò abandonado frente a la costa de Chinchorro.
Entonces se lo tomaron como casa los patos yeco, cientos de ellos anidaron en esa especie de condomino para pájaros. Un amigo que estuvo un tiempo a cargo de cuidar el buque, decìa que era impresionante la cantidad de pajarracos. Debe haber sido como en la película Los Pájaros de Hitchcock. Después vendieron el buque y desarmaron las antiguas grúas del puerto, con lo que deben haber quedado unos miles de cormoranes homeless que se tomaron la ciudad y con sus potentes fecas (caca) empezaron a quemar todos los àrboles donde anidaban. Ahora que son plaga les llegò al pihuelo, pobres patos yeco, son los nuevos flaites de la ciudad de Arica.
Y ahora me voy a dormir, como no quiero que Dios se enoje conmigo -no hay enemigo pequeño- y además sospecho que necesitaré su ayudita en el futuro inmediato, no escribiré más herejías por hoy, refrenaré mi lengua y me iré a soñar con los angelitos. Hasta mañana hermanos, aleluya y bendiciones para todos ¿o eso es canuto?.