Tomas Bradanovic

4 abril, 2009

Ave Dionisio

Archivado en: baco, vino — tombrad @ 12:21 am

Me escribe Victor Pequeñin Rebolledo, con quien alguna vez me tomé unos copetes en el Rapa, solo por motivos profesionales ciertamente, contándome que con un grupo de amigos crearon la e-revista Aricacity, está muy buena, veánla porque hasta tiene un feed para este Templo del Ocio, vamos, ¡vamos muchachos que se puede!.
Tudo bem again y la mufa me duró menos que un suspiro: me corté el pelo, me estoy tomando una nutritiva cerveza con el alto auspicio, bien dicen que más vale tener amigos que plata en el banco. Ya me puedo dedicar nuevamente a rendirle culto al dios Baco, chao problemas.

La mitología griega es bien interesante porque cada dios representaba un arquetipo, un modelo de las características que todos tenemos dentro. Por ejemplo en cada uno de nosotros hay un Apolo, joven imberbe, dios de la luz y el sol, la verdad y la profecía. Apolo es hermoso y lo identificamos con la perfección y la simetría, Apolo es la razón y el espíritu puro.

Pero en otra parte de nosotros tenemos a Dionisios, Baco para los amigos, dios del vino que inspira la locura ritual y el éxtasis, Baco libera nuestra parte animal porque representa a la fuerza de la naturaleza contra la razón apolínea, también nos libera de todas las preocupaciones gracias al vino. Leo en un entretenido artículo de Rodrigo Alvarado:

Persecuciones sobre el culto a Baco: El cónsul Espurio Postumio persiguió en el año 186 a.C. a cualquier persona relacionada con los misterios de Baco, un culto que llevaba algunas décadas celebrándose en Roma. Tras forzar con amenazas a un testigo y luego establecer altas recompensas para los delatores, Postumio cerró las puertas de la ciudad e hizo que fueran pasadas a cuchillo o sacrificadas unas 7.000 personas, sin otorgar ninguna de las garantías del proceso judicial romano.

Seis años más tarde un magistrado se quejaba porque “tras 3.000 nuevas condenas no se ve, ni con mucho, el fin de este monstruoso proceso”. En realidad la llamada “peste dionisiaca” duró exactamente tanto como su persecución, y cesó cuando Baco fué asimilado de modo oficial a Líber, el viejo Dios Romano.

El culto a Baco se hacía por medio de bacanales, fiestas desenfrenadas donde los fieles llegaban al éxtasis y la locura gracias al vino y quien sabe que otras cosas, como escribió Vargas Llosa en Lituma en los Andes, la idea era sacar a pasear al animal que llevamos dentro “¡libere a su animal!” decía un personaje de esa oscura novela.

A todo esto Baco es un dios al que no conviene ofender, antiguamente en Inglaterra los puritanos pusieron de moda bautizar los barcos con botellas llenas de agua por considerar el alcohol pecaminoso, así es como lo cuenta Rodrigo Alvarado:
También existen registros respecto a bautizos con bebidas analcoholicas que, casi siempre, fueron un verdadero anticipo de la mala suerte que perseguiría a esos barcos.

Tal vez la más famosa y trascendente se refiere a la ceremonia de bautizo del Grat Republic, cuyo propietario, en 1853, tuvo la idea de publicitar muy asiduamente su botadura entre personas de los movimientos antialcoholicos, destacando especialmente que se bautizaría con agua.


Poco después de cargar el clipperpor primera vez, se prendió fuego espontáneamente, se incendió, e igual suerte corrió el resto de las naves ancladas en la bahía.

Desde entonces el agua, para estos menesteres, está proscrita.

Bueno, bueno, no seré yo quien desafié a tan poderosa y magnánima divinidad que me hace pasar las penas y olvidar los problemas, obligado a tomar hasta que no quede ni una sola gota, no se me vaya a enojar don Dionisio. Hasta mañana.

20 septiembre, 2007

Yo soy un tipo serio

Archivado en: chancho, vino — tombrad @ 10:37 pm

¡Mira lo que te perdiste! decía el mail donde me mandaban las fotos del chanchito que hicieron el 19 de septiembre en la parcela, cobrándome de pasada los correspondientes sentimientos cochinos. Mala suerte para mi, me tocó chamba y me la perdí nomás, de solo mirar la cabeza del chancho me da hambre. A ver si cuando tenga un billetín les hago un desagravio.

Ahora mismo me estoy tomando un vino Rosemount Estate que me trajo Chuck de regalo, primera vez que pruebo un shiraz australiano, es bien distinto a los vinos caros chilenos que habia probado antes. Es super interesante probar vinos de otros países, aún, como en mi caso, no siendo entendido en vino, porque los chilenos tenemos una especie de trauma con eso. Nos han vendido tanto la propaganda de que el vino chileno es el único bueno que siempre tendemos a comparar desfavorablemente a los demás.

En poquitas palabras: le encontré mucho olor y gusto a fruta, un poco más acidez de lo quee estoy acostumbrado pero pasa super suave, desde que empecé a escribir esto llevo media botella como si nada. Muy rico, con permiso que me voy a tomar otra ¡gracias Chuck! (glu, glu, glu). Dicen que una vez abierta la botella hay que terminarla, el vino es vivo y si no se toma se pica, en fin, un gran aporte pàra mi cultura copetera.

En esto del vino los chilenos tendemos a ser muy provincianos, hay muy buenos vinos en Argentina, Australia, Italia y para que hablar de USA y Francia que deben ser los mejores. Pero no, es como el cuento de la canción nacional que salió segunda después de la Marsellesa o la bandera chilena que ganó el concurso como la más linda del mundo, sin contar con las mayores delicias gastronómicas de Chile: el pisco sour y el suspiro limeño, ja! no se enojen vecinos, solo bromeo.

La cosa es que miro la botella, las etiquetas y el corcho del Rosemount Estate y veo cuanta inversión en marketing hay en eso, las viñas chilenas tampoco lo han hecho nada de mal, creo que son un ejemplo para toda la industria de como se hacen bien las cosas. No es lo mismo tomarse un vino de una botella bien diseñada, con una etiqueta en colores negro y dorado y el corcho con un sello de lacre que tomar mi querido vino “120″ en botella de plástico de litro y medio, con tapa de rosca, igual me encanta ese vino barato y abundante.

Creo que la media botella ya me está haciendo efecto y me dan ganas de irme para el Rapa-Nui, pero me las aguanto. A propósito ¿se acuerdan del vino Tocornal? creo que así se llamaba, ese que traía una etiqueta con un gordo y calvo garzón trayendo una botella a la carrera, me parece que todavía se vende y creo que en el futuro se puede convertir en vintage, solo por su etiqueta yo me compraría una caja, para heredársela a mis nietos. Cuando veo al garzón de la etiqueta de ese vino me acuerdo de don Lucho, el garzón más antiguo del Rapa, hombre de los buenos tiempos del Africa 2000, el Toulousse y el Manhattan, cuando Arica tenía verdadera bohemia. Don lucho es un hombre de respeto, el otro día le pedí una cuba libre y me preguntó “¿quiere una común y corriente o con cognac?”, ¡cuantos recuerdos me trajo eso de la cuba libre con cognac!, gran valor don Lucho, un saludo desde esta humilde capilla del alcoholismo.

En fin, ya me está empezando a doler la cabeza, un vasito más y me voy para la cama… ¿o me lanzo?, no señores, yo soy un tipo serio. Hasta mañana.

>Yo soy un tipo serio

Archivado en: chancho, vino — tombrad @ 10:37 pm

>

¡Mira lo que te perdiste! decía el mail donde me mandaban las fotos del chanchito que hicieron el 19 de septiembre en la parcela, cobrándome de pasada los correspondientes sentimientos cochinos. Mala suerte para mi, me tocó chamba y me la perdí nomás, de solo mirar la cabeza del chancho me da hambre. A ver si cuando tenga un billetín les hago un desagravio.

Ahora mismo me estoy tomando un vino Rosemount Estate que me trajo Chuck de regalo, primera vez que pruebo un shiraz australiano, es bien distinto a los vinos caros chilenos que habia probado antes. Es super interesante probar vinos de otros países, aún, como en mi caso, no siendo entendido en vino, porque los chilenos tenemos una especie de trauma con eso. Nos han vendido tanto la propaganda de que el vino chileno es el único bueno que siempre tendemos a comparar desfavorablemente a los demás.

En poquitas palabras: le encontré mucho olor y gusto a fruta, un poco más acidez de lo quee estoy acostumbrado pero pasa super suave, desde que empecé a escribir esto llevo media botella como si nada. Muy rico, con permiso que me voy a tomar otra ¡gracias Chuck! (glu, glu, glu). Dicen que una vez abierta la botella hay que terminarla, el vino es vivo y si no se toma se pica, en fin, un gran aporte pàra mi cultura copetera.

En esto del vino los chilenos tendemos a ser muy provincianos, hay muy buenos vinos en Argentina, Australia, Italia y para que hablar de USA y Francia que deben ser los mejores. Pero no, es como el cuento de la canción nacional que salió segunda después de la Marsellesa o la bandera chilena que ganó el concurso como la más linda del mundo, sin contar con las mayores delicias gastronómicas de Chile: el pisco sour y el suspiro limeño, ja! no se enojen vecinos, solo bromeo.

La cosa es que miro la botella, las etiquetas y el corcho del Rosemount Estate y veo cuanta inversión en marketing hay en eso, las viñas chilenas tampoco lo han hecho nada de mal, creo que son un ejemplo para toda la industria de como se hacen bien las cosas. No es lo mismo tomarse un vino de una botella bien diseñada, con una etiqueta en colores negro y dorado y el corcho con un sello de lacre que tomar mi querido vino “120″ en botella de plástico de litro y medio, con tapa de rosca, igual me encanta ese vino barato y abundante.

Creo que la media botella ya me está haciendo efecto y me dan ganas de irme para el Rapa-Nui, pero me las aguanto. A propósito ¿se acuerdan del vino Tocornal? creo que así se llamaba, ese que traía una etiqueta con un gordo y calvo garzón trayendo una botella a la carrera, me parece que todavía se vende y creo que en el futuro se puede convertir en vintage, solo por su etiqueta yo me compraría una caja, para heredársela a mis nietos. Cuando veo al garzón de la etiqueta de ese vino me acuerdo de don Lucho, el garzón más antiguo del Rapa, hombre de los buenos tiempos del Africa 2000, el Toulousse y el Manhattan, cuando Arica tenía verdadera bohemia. Don lucho es un hombre de respeto, el otro día le pedí una cuba libre y me preguntó “¿quiere una común y corriente o con cognac?”, ¡cuantos recuerdos me trajo eso de la cuba libre con cognac!, gran valor don Lucho, un saludo desde esta humilde capilla del alcoholismo.

En fin, ya me está empezando a doler la cabeza, un vasito más y me voy para la cama… ¿o me lanzo?, no señores, yo soy un tipo serio. Hasta mañana.

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