Tomas Bradanovic

9 septiembre, 2008

Vote por mi!

Archivado en: vote por mi — tombrad @ 11:30 am


No sean giles, ariqueños. En pocos días más vienen las elecciones municipales y algunos de nuestros conciudadanos están en plena competencia para llegar a la principal empresa de la ciudad, la que sin producir ganancias -al contrario- es la mayor empleadora y la que maneja mayores posibilidades de presupuesto por libre decisión del Alcalde.

La recolección y tratamiento de la basura, la mantención de parques y jardines, la administración de escuelas y liceos municipalizados, los consultorios de atención médica primaria, iluminación pública, eventos, todas estas son jugosas oportunidades de ganar plata de la manera más fácil. La municipalidad puede contratar a empresas para que se hagan cargo de grandes trabajos en áreas como aseo y mantenimiento, la asignación de los contratos son en gran medida decididos por el Alcalde con aprobación del concejo, basta tener unos votos clave y el negocio está listo.

Muchos de estos contratos pueden ser por varios años y son supervisados por la propia municipalidad ¿que pasa si el Alcalde es de alguna manera socio en el negocio, ya que fué tan decisivo en el proceso de asignación? simplemente que se necesita una ganancia mucho mayor que la normal, porque además de las utilidades propias del negocio hay que dar su parte al Alcalde y su equipo. Esto se resuelve de dos maneras: no entregando algunos de los servicios ofrecidos -con lo que queda plata para el diezmo- o bien sobrepreciando enormemente el valor total del servicio.

A veces la necesidad de plata es tal (en víspera de elecciones por ejemplo) que se acude a los dos mecanismos simultáneamente: se firman contratos leoninos a favor del empresario o testaferro, y además no se cumplen las condiciones del contrato. Así se recauda más plata gracias a que la propia municipalidad hace la vista gorda con la fiscalización.

Otro mecanismo usual consiste en repartir empleos entre los que trabajaron en la campaña o en los dirigentes políticos afines y su familia. Entonces se inventan contratos de servicio para emplear a los activistas, ese es su incentivo para trabajar en la campaña: la esperanza de un trabajo fácil y bien pagado mientras dure el alcalde. Ese es el ABC de las municipalidades hoy, bien sean de derecha, centro o izquierda en todas ocurre exactamente lo mismo, así funciona el sistema y así funcionará salga quien salga de Alcalde. Esa es la maldición de la democracia, palabra casi santificada que nadie se atreve a tocar.

Y todo esto se paga con la plata de nosotros: los millonarios contratos que han permitido que tipos cesantes y sin profesión salgan con propiedades y empresas, o que profesionales en quiebra terminen con casas de lujo en el mejor barrio de la ciudad, son pagados todos con nuestra propia plata, los impuestos pagan el sueldo de los que nunca han ido a trabajar, también las gigantografías que por estos días llenan nuestras calles con el rostro sonriente de nuestros aspirantes a servidor público.

Por eso les pido que no sean tontos: voten por mi. Les prometo que si llego a la alcaldía le daré a cada ariqueño un trabajo, no habrán más cesantes en la ciudad porque todos mis amigos tendrán empleo de alta calidad, no será necesario que se levanten temprano, ni siquiera que vayan a trabajar: tendrán un cargo de asesoría bien pagado, se los garantizo.

A los empresarios les prometo que si me dan plata para la campaña esta se devolverá multiplicada, tal como multiplicó Jesucristo los panes y los peces, por cada luca que pongan recibirán cien ¿que mejor negocio que ser socio del Alcalde? firmaremos contratos trillonarios -hay que pensar en grande- ganaremos todas las propuestas y después la ejecutan como quieran, total seremos socios y nosotros mismos nos vamos a revisar, tu socio te estará revisando, dont worry, be happy.

Prometo que si me eligen por fin terminaré mi casa, pero primero la voy a derrumbar y la pienso reconstruir esta vez a todo lujo: que no se note pobreza. Además se la dejaré a mis suegros porque prometo cambiarme a un barrio más digno y comparé un fundito en el sur para el verano, dicen que en la zona central se pasa bien por esa época, así que no tendré que escuchar a la manga de criticones envidiosos reclamando a mis espaldas.

Prometo que seré buen pirata y compartiré lo que robe con todos mis amigos. Que conmigo en la alcaldía la ciudad se llenará de millonarios inversores, se terminará el desempleo, vivirán todos felices menos mis enemigos y los de mis amigos. Pobres de esos, me encargaré personalmente que se mueran de hambre, ni la sal ni el agua, todo el peso del aparato del estado contra ellos. Escarbaré en sus sucios secretos, buscaré todo lo que pueda desprestigiarlos, prometo que pondré a mucha gente a trabajar en eso, así me mantendré de Alcalde por siempre y todos seremos felices comiendo perdices, por los siglos de los siglos. Amén.

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