Tomas Bradanovic

8 noviembre, 2010

>Un hombre, un voto

Archivado en: politica, voto — tombrad @ 1:01 pm

>La prioridad política es sencilla y explica muchas cosas que nos parecen ilógicas en los asuntos del gobierno. Incluso se puede explicar en una frase cortita:

Cuando un político tiene que priorizar una lista de problemas siempre hay algunos que están en el primer lugar, sobre cualquier otro: son los problemas que sirven para llegar o mantenerse en el poder.
La prioridad política además es lógica ¿como podría funcionar un político si no tiene poder? incluso los que posan de desinteresados como Ghandi o Clotario Blest necesitan del poder desesperadamente, porque sin él no pueden funcionar, no logran nada. Un político sin poder es como toro sin su tora, como chancho sin su barro, como un buque sin agua. No sirve.
Esta cuestión tan evidente es casi desconocida para los que nos movemos fuera del mundo de la política. Por eso los políticos son incomprendidos y hasta despreciados por los votantes, que creemos que su principal prioridad es el bienestar de los demás, remediar las injusticias o cosas por el estilo.
Y no es que los políticos busquen el mal o no les interese el bienestar de los votantes, todo lo contrario, estoy seguro que hasta los más deshonestos desean con sinceridad que la gente mejore su nivel de vida porque eso a ellos mismos les conviene, pero lo primero es lo primero. Es simplemente un asunto de prioridades.
Y ocurre que cuando un político se enfrenta a estos problemas de decisión, por lo general lo que les permite llegar o mantenerse en el poder es exactamente lo contrario de lo que produce bienestar a las personas. ¿Pero no debería ser al revés? ¿no debería ser que la gente vota por aquellos que hacen lo que les trae bienenstar? Claro que si, pero en el país de las maravillas. Para eso se necesitaría que la gente que vota fuese capaz de mirar a mediano y largo plazo, se de cuenta de que es lo que realmente le conviene, sepa reconocer la demagogia y en fin, tenga cierto nivel mínimo de sentido común o inteligencia.
Pero ya sabemos que la regla de Pareto es implacable 80% de idiotas versus 20% de vivos, lo que coincide con la manera como se distribuye la riqueza en casi cualquier sistema económico. Si tenemos “un hombre un voto” el 80% será quien coloca y saca a los gobernantes. Es un problema sin solución y la prioridad política seguirá reinando en el mundo.
Por eso no vale la pena calentarse la cabeza, la prioridad política es así, siempre sigue la regla del 80-20 y, a propósito, he estado leyendo varios buenos libros sobre economía del bienestar que es muy entretenida, con eso tendré para aburrirlos por algún tiempo. Hasta mañana.

12 octubre, 2008

No hay derecho

Archivado en: censitario, voto — tombrad @ 11:14 am


Un comentario de las Curvas Políticas -léanla, se las recomiendo- me recuerda que recién en 1970 los analfabetos comenzaron a tener derecho a voto en Chile, eso me hizo recordar una discusión que tuve con mi padre en los setentas, cuando yo era muy izquierdista y mi papá el típico momio conservador.

Como no nos teníamos mayor confianza, discutíamos muy educadamente: hablaba uno mientras el otro escuchaba callado, y así pasábamos horas, creo que de lo único que conversábamos era de política. La cosa es que yo estaba bien entrenado porque había leído mucho más que el y en un momento en que se vio acorralado me pasó un libro medio fascista, ya ni me acuerdo como se llamaba, donde aparecía el famoso argumento del voto ignorante.

Si el sufragio es universal y todos los votos tienen el mismo peso, y si la mayoría de la gente es menos que mediocre, entonces tendremos que aceptar que estamos cautivos a la decisión de tontos, semi analfabetos o ignorantes. No hay otro remedio para cambiar eso que engañar o manipular a esa masa de modo se evitar que se perjudiquen a si mismos, lo que no es tan malo, y de paso que nos perjudiquen a los demás, lo que si es muy malo.

En esos años estábamos en plena Unidad Popular y al lado de la elite de izquierda que tenía los altos cargos había una masa de obreros y activistas políticos, básicos y violentos en puestos de gobernador, alcalde o jefes de sindicatos, que tenían mucho poder. A veces yo mismo tenía que reconocer que no podía funcionar un gobierno con esa gente y entonces, mi papá satisfecho me enrostraba ¿ves el voto ignorante? tu hablas con mucha teoría pero esta es la realidad.

EL voto ignorante o estúpido es una espina que no he podido sacar desde entonces aunque traté durante mucho tiempo de encontrarle solución al ejemplo típico: el voto de un alcoholico, que solo le preocupa que va a tomar esta noche, versus el de un gran historiador con una comprensión y perspectiva únicas después de muchos años de leer e investigar las lecciones de la historia.

Y no crean que no he buscado explicaciones. La primera es que estoy convencido que el historiador no “es más” que el borracho, no vale más ni nada de eso, para mí todas las personas valen más o menos lo mismo con sus pro y contra: ni tanto ni tan poco. Otra explicación es que las políticas del gobierno que elijan afectará tanto al historiador como al borracho por igual así es que ambos tendrían igual derecho a elegir quien manda. Finalmente está el argumento que cualquier otra forma de elegir al gobernante es injusta porque menosprecia a unos y favorece a otros más o menos discrecionalmente.

La verdad es que esos argumentos no son muy buenos y se pueden descartar con facilidad. Puede ser cierto -y yo lo creo así- que todos valemos más o menos lo mismo como personas, pero eso no quiere decir que todos estemos igualmente bien calificados para hacer algo. Por ejemplo cuando necesito una operación preferiré que la haga un médico antes que un abogado y eso no quiere decir que el abogado sea inferior, simplemente sabe más para tomar las mejores decisiones en ese campo.

El hecho que las políticas de gobierno afectan a todos por igual no es cierto, sin duda que los más prósperos tienen mucho más que perder y el historiador se verá más afectado que el borracho indigente por las decisiones de un mal gobierno. Pero aunque fuese cierto que todos se ven igualmente afectados, uno puede pensar ¿y que? lo importante es que manden los capaces de tomar las mejores decisiones.

Un problema del voto ignorante es cuando se equivoca, y con su decisión se perjudica a si mismo arrastrando a los demás. Pienso por ejemplo los votos que llevaron a Hitler a la cancillería del Reich, metiendo a Alemania a una guerra que llevó a matanzas en buena parte del mundo. ¿Tienen derecho los ignorantes a equivocarse perjudicándonos a todos además de a si mismos?. Hay muchas cosas del mundo en que no toda la gente tiene igual derecho, por ejemplo no todo el mundo tiene derecho a tomar preso a otro, los niños no tienen derecho a manejar camiones de alto tonelaje, a los poetas no se les permite construír puentes o edificios a menos que además sean ingenieros civiles. ¿Por que todos tienen el mismo derecho y el mismo peso a la hora de elegir a los gobernantes?.

Vienen las elecciones municipales este mes en Chile, el próximo año serán para presidente y el maldito maestro Chimaja, sinverguenza como ninguno que todavía no arregla mi auto y se esconde cuando lo voy a buscar, va a disponer de un voto de igual valor que el mio, que soy simpático y buena persona. No hay derecho, mejor voto por nadie.

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