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Erik me manda una foto de su hijo, detrás del niño sale un espejo donde aparece algo similar a una cara ¿a quien no le ha pasado? a mi muchas veces porque como buen ocioso he dedicado buena parte de mi tiempo a observar atentamente las nubes, los pájaros, las sombras y siempre después de un rato de mirar con atención descubro una cara, una cadena de montañas o -si tengo suerte- una mujer en cueros.
Creo que es más o menos normal porque al fin y al cabo gran parte de lo que “vemos” está más en el cerebro que en la realidad. Cuando veo televisión y están dando algún programa en un canal extranjero a veces reconozco si está filmado en Chile, solo por el feeling que me da un par de paisajes. Buena parte de lo que vemos ya está en nuestra memoria. Me acordé de Hamlet haciendo el payaso:
Polonio: Señor, la reina quiere hablar con vos en seguida.
Hamlet: ¿Veis esa nube que tanto se parece a un camello?
Polonio: Por Dios que es igual que un camello.
Hamlet: Parece una comadreja.
Polonio: El lomo es de comadreja.
Hamlet: ¿No parece una ballena?
Polonio: Igual que una ballena.
Hamlet: Entonces iré pronto con mi madre. – [Aparte] Me agotan el histrionismo. – Iré pronto.
Hamlet: ¿Veis esa nube que tanto se parece a un camello?
Polonio: Por Dios que es igual que un camello.
Hamlet: Parece una comadreja.
Polonio: El lomo es de comadreja.
Hamlet: ¿No parece una ballena?
Polonio: Igual que una ballena.
Hamlet: Entonces iré pronto con mi madre. – [Aparte] Me agotan el histrionismo. – Iré pronto.
A propósito de mirar las nubes, la invasión de cormoranes tiene dividida a la ciudad de Arica, los parques Vicuña Mackena y Baquedano están cubiertos de caca de esos asquerosos pajarracos. Finalmente fueron declarados plaga y funcionarios de la municipalidad los están cazando con rifles a postón. Como siempre han aparecidos los amigos de los animales alegando que los patitos son inocentes y no tienen la culpa que el hombre “haya invadido” su territorio, proponiendo un montón de ideas descabelladas para asustarlos. Ninguna funciona.
Yo no tengo ningún problema con matar animales, me gusta mucho la carne sea pescado, cordero o vaca, también me gusta matar moscas, mosquitos, baratas y ratones. Con un rifle a postón en la mano no le haría asco a probar suerte con los patos yeco así como a cualquier pajarito de los que se comen.
Cuando chico podía pasar tardes enteras con un martillo matando las hormigas en la entrada del hormiguero, una por una, solo por divertirme y creerme un pequeño Dios a veces le perdonaba la vida a alguna, en verdad era bastante psicopata.También creo que las corridas de toros son una forma de arte y nunca he dudado del valor físico de la mayoría de los toreros.
Ni que decir con la pena de muerte, de la que soy muy partidario. En verdad encuentro completamente absurda esa idea de que la vida es sagrada, cuando no hay nada más seguro que la muerte, creo que es una idea cobarde y bien estúpida. La muerte sería mucho más sagrada, si es que algo puede ser sagrado.
Sigamos en las nubes, estoy leyendo la extraordinaria historia del primer helicóptero de ataque fabricado en Chile por Industrias Cardoen, que fue embargado de la manera más fraudulenta por el gobierno de Estados Unidos, cuando estaba en su proceso de certificación. Fue toda una lección de como entienden en USA el respeto a la propiedad industrial, seguro que más adelante. escribiré sobre eso.
En fin, mejor me iré a ver el video de una buena corrida de toros, como esta del gran Joselito el Gallo para irritación eterna de los amigos de los animales, Hasta mañana.