Tomas Bradanovic

18 octubre, 2007

En Cuba no hay gordos

Archivado en: cuba, politica, yohani — tombrad @ 11:23 pm

No se imaginan como me he entretenido leyendo el blog de la cubana Yohani Sanchez, gracias al dato de Lilian entré a su blog y me lo leí completito. Lo disfruté mucho y los invito a que lo vean, probablemente les va a gustar.

Lo bueno es que no se trata de política en un país tan politizado, aunque Yohani critica mucho al sistema no lo hace desde el punto de vista militante sino tal como cualquiera que se indigna ante las mil cosas cotidianas e irritantes de vivir en uno de los últimos socialismos reales que van quedando en el mundo.

Probablemente eso la ha salvado de represalias, mientras no trate de articular algún movimiento peligroso, esa clase de críticas son siempre posibles en cualquier dictadura, incluso son útiles al sistema, porque después que la gente habla o escribe no tiene tantas ganas de hacer cosas.

La vida cotidiana en Cuba es dura, debe ser el único país de latinoamérica donde todavía se pasa hambre de manera cotidiana y organizada, en Cuba no hay gordos, no por lo menos entre la gente de a pie y posiblemente hasta en Haití la gente come mejor. Las excelentes estadísticas de salud y longevidad se explican en gran medida por eso, está comprobado que la gente que vive al borde de la desnutrición vive más y se enferma menos.

Es interesante leer el blog de Yohani porque cuenta de manera muy entretenida un fenómeno que se puede ver -aunque en mucho menor medida- en todos los demás países del mundo; la desilusión, el desengaño y la desconfianza en quienes nos gobiernan. Claro que en Cuba esto es exacerbado por demasiadas décadas de abuso de poder, pero en cierto modo en todas partes está el mismo sentimiento. Ya nadie tiene el entusiasmo por un mundo mejor, todos saben que la política es un maldito asunto de una camarilla que se apropia y se aferra al poder con mentiras, todos conocen las mentiras y -por conveniencia- actúan como si fueran verdades. Es un asunto muy desgastador para cualquiera, me imagino que en Cuba debe ser terrible y pienso en la que nos salvamos cuando el golpe del 73 interrumpió la vía chilena al socialismo.

Venezuela ahora va por la misma, una camarilla sin mucho escrúpulos que se aferra al poder con mentiras y demagogia, al principio los apoyan porque creen que les convendrá personalmente, cuando se dan cuenta del maldito engaño ya están fritos, la camarilla está instalada y ya no hay como sacarla. En Bolivia la revolución es mejor intencionada pero igualmente desastrosa para la gente común, cuando todo se sale de control viene el festín de los audaces y las buenas intenciones pasan a segundo plano. Creo que hoy mismo el aeropuerto de El Alto estaba tomado por militares y policías en protesta por el intento de politizar los mandos en las FFAA, muy mala se ve la cosa.

Para que exista la desilusión tiene que haber una ilusión primero, yo me acuerdo el año 1990 cuando ganó el “no” en el plebiscito acá en Chile y volvimos a la democracia, recuerdo cuantas ilusiones se crearon. La marcha en Arica fué impresionante, nunca había visto una celebración tan grande y a la gente tan contenta. Mi imagen de ese día es la María Ortuño, una vecina de la calle Patricio Lynch, por primera y única vez en su vida pintada y con maquillaje, marchando con una bandera, era una locura. Me imagino que la llegada de Fidel a La Habana desde Sierra Maestra en los cincuentas debe haber sido algo parecido.

Después vino el desengaño, y seguramente un gobierno de derecha volverá a ilusionar a la gente, para luego desilusionarlos de nuevo. Que porquería más grande. Por eso creo que lo mejor es un gobierno mínimo, cualquiera que intente jibarizar al gobierno tiene todo mi apoyo, pero lamentablemente el poder político funciona en sentido contrario, como una colonia de bacterias o células cancerosas tiende a crecer sin control hasta comerse todo, es algo común a la derecha y la izquierda.

Buena cosa, es algo que no tiene arreglo así es que no se le podría calificar de problema, solo podría esperar que viniera algún virus específico que atacara selectivamente a los políticos, como es poco probable no queda otra que rascarse la cabeza y seguir haciendo nuestra vida como si no existieran. Total, para todos los efectos prácticos para ellos somos nosotros -la gente común- los que no existimos.

>En Cuba no hay gordos

Archivado en: cuba, politica, yohani — tombrad @ 11:23 pm

>No se imaginan como me he entretenido leyendo el blog de la cubana Yohani Sanchez, gracias al dato de Lilian entré a su blog y me lo leí completito. Lo disfruté mucho y los invito a que lo vean, probablemente les va a gustar.

Lo bueno es que no se trata de política en un país tan politizado, aunque Yohani critica mucho al sistema no lo hace desde el punto de vista militante sino tal como cualquiera que se indigna ante las mil cosas cotidianas e irritantes de vivir en uno de los últimos socialismos reales que van quedando en el mundo.

Probablemente eso la ha salvado de represalias, mientras no trate de articular algún movimiento peligroso, esa clase de críticas son siempre posibles en cualquier dictadura, incluso son útiles al sistema, porque después que la gente habla o escribe no tiene tantas ganas de hacer cosas.

La vida cotidiana en Cuba es dura, debe ser el único país de latinoamérica donde todavía se pasa hambre de manera cotidiana y organizada, en Cuba no hay gordos, no por lo menos entre la gente de a pie y posiblemente hasta en Haití la gente come mejor. Las excelentes estadísticas de salud y longevidad se explican en gran medida por eso, está comprobado que la gente que vive al borde de la desnutrición vive más y se enferma menos.

Es interesante leer el blog de Yohani porque cuenta de manera muy entretenida un fenómeno que se puede ver -aunque en mucho menor medida- en todos los demás países del mundo; la desilusión, el desengaño y la desconfianza en quienes nos gobiernan. Claro que en Cuba esto es exacerbado por demasiadas décadas de abuso de poder, pero en cierto modo en todas partes está el mismo sentimiento. Ya nadie tiene el entusiasmo por un mundo mejor, todos saben que la política es un maldito asunto de una camarilla que se apropia y se aferra al poder con mentiras, todos conocen las mentiras y -por conveniencia- actúan como si fueran verdades. Es un asunto muy desgastador para cualquiera, me imagino que en Cuba debe ser terrible y pienso en la que nos salvamos cuando el golpe del 73 interrumpió la vía chilena al socialismo.

Venezuela ahora va por la misma, una camarilla sin mucho escrúpulos que se aferra al poder con mentiras y demagogia, al principio los apoyan porque creen que les convendrá personalmente, cuando se dan cuenta del maldito engaño ya están fritos, la camarilla está instalada y ya no hay como sacarla. En Bolivia la revolución es mejor intencionada pero igualmente desastrosa para la gente común, cuando todo se sale de control viene el festín de los audaces y las buenas intenciones pasan a segundo plano. Creo que hoy mismo el aeropuerto de El Alto estaba tomado por militares y policías en protesta por el intento de politizar los mandos en las FFAA, muy mala se ve la cosa.

Para que exista la desilusión tiene que haber una ilusión primero, yo me acuerdo el año 1990 cuando ganó el “no” en el plebiscito acá en Chile y volvimos a la democracia, recuerdo cuantas ilusiones se crearon. La marcha en Arica fué impresionante, nunca había visto una celebración tan grande y a la gente tan contenta. Mi imagen de ese día es la María Ortuño, una vecina de la calle Patricio Lynch, por primera y única vez en su vida pintada y con maquillaje, marchando con una bandera, era una locura. Me imagino que la llegada de Fidel a La Habana desde Sierra Maestra en los cincuentas debe haber sido algo parecido.

Después vino el desengaño, y seguramente un gobierno de derecha volverá a ilusionar a la gente, para luego desilusionarlos de nuevo. Que porquería más grande. Por eso creo que lo mejor es un gobierno mínimo, cualquiera que intente jibarizar al gobierno tiene todo mi apoyo, pero lamentablemente el poder político funciona en sentido contrario, como una colonia de bacterias o células cancerosas tiende a crecer sin control hasta comerse todo, es algo común a la derecha y la izquierda.

Buena cosa, es algo que no tiene arreglo así es que no se le podría calificar de problema, solo podría esperar que viniera algún virus específico que atacara selectivamente a los políticos, como es poco probable no queda otra que rascarse la cabeza y seguir haciendo nuestra vida como si no existieran. Total, para todos los efectos prácticos para ellos somos nosotros -la gente común- los que no existimos.

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