Tomas Bradanovic

5 julio, 2009

Todavía Chile es otra cosa, menos mal

Archivado en: honduras, zelaya — tombrad @ 3:33 pm


Anoche me quedé hasta tarde escuchando todos los discursos de la OEA sobre la situación en Honduras, para los que nos interesa el asunto, estas ocasiones son una delicia, un laboratorio en vivo de como reaccionan los gobiernos en ocasiones de crisis internacional, hasta los discursos más aburridos me parecieron interesantes y llenos de subtexto en clave.

Desde luego todos votaron por suspender a Honduras, esto por el pie forzado en que los dejó Insulza después de su viaje a Tegucigalpa, donde le dieron diplomáticamente con la puerta en las narices. Los países de la ONU no tenían otra alternativa que agruparse detrás del desairado secretario general. Es muy fácil entender que a ningún gobierno le hace maldita gracia que los militares vuelvan a destituír presidentes, tradición de larga data en América Latina que algunos optimistas ya creían superada.
En algún momento tenía que aparecer la polarización entre los gobiernos con caudillos mesiánicos aficionados a los plebiscitos (Chavez, Morales, los más notorios) y democracias más estructuradas como Canadá, Costa Rica y otros. Esto se vió claro en los discursos donde algunos dijeron con mucha claridad su postura sobre el viaje de Zelaya a Honduras, mientras otros se fueron en larga retórica escrita en clave para insinuar su postura sin comprometerse.
Es muy interesante ver estas cosas, porque nos podemos dar cuenta que toda esa ficción legal de los estados luchando por grandes ideales es solo un cuento. La realidad es más prosaica: un conjunto de tipos como cualquiera de nosotros, que accidentalmente han llegado a las manijas del poder y son movidos por miedos, rencores y ambición. Cuando leemos sus declaraciones ya han pasado por todos los filtros del off the record, pero en estas emergencias los vemos en vivo, con sus tics y contradicciones.
La presidenta argentina que aseguraba con mucha fuerza que escoltaría a Zelaya, seguramente lo pensó mejor y luego dijo todo lo contrario, era una delicia ver a los periodistas entrevistando muertos de la risa al presidente de Paraguay que trataba de esquivar la pregunta directa si iba o no, lo mismo el pobre Insulza que buscaba desesperadamente como contestar la pregunta maldita. Es toda una charada, pura retórica donde cada cual busca su provecho personal: Insulza trata de reelegirse, Zelaya sueña con ser un mini Chavez pero no tiene pachorra ni ejército, todos abusan y hacen gárgaras de sanciones cuando un país es chico ¿quien le reclama a China Iran o a Corea del Norte? ahí a todos les tirita la pera, igual que a los valientes que dijeron que iban a escoltar a Zelaya, después todos tiraron para la cola. En este mundo de apariencias si pudiesemos ver más seguido a los gobernantes fuera del filtro de sus asesores de imagen nos daríamos cuenta que el rey está desnudo y por lo general nos gobiernan puros pobres diablos.
Y sigue la sainete con el sobrevuelo de Zelaya al aeropuerto, erá lógico que bastaba con que le bloquearan la pista y chao, todos debieron saberlo de antemano, hasta un tonto como yo lo pensó anoche ¿y para qué fué entonces? ¿para enfrentar a la gente con militares y policías? probablemente ese fué el propósito -desatar un levantamiento popular- porque desde el avión el propio Zelaya “sugirió” que sus partidarios podrían haber invadido la pista para despejarla. Menos mal que los partidarios de Zelaya se portaron de manera exepcionalmente ordenada.
El que debe estar más preocupado a estas alturas es Evo Morales, digan lo que digan si el golpe militar se consolida en un país tan pequeño como Honduras hay un un claro peligro de epidemia por las similitudes con la situación boliviana. Seguramente por eso hay tanta preocupción por lo de Honduras. Para muchos gobiernos el fracaso de la consolidación del nuevo gobierno en Honduras puede ser un asunto de vida o muerte, la pesadilla del dominó le debe estar quitando el sueño a varios.
El hecho es que en Honduras no hay un alzamiento popular violento, solo ordenadas protestas hasta el momento y parece que Zelaya no era tan popular como parecía, nadie parece muy dispuesto a poner el pecho o enfrentar las balas en su defensa. Con el poder judicial, legislativo y las iglesias en su contra no entiendo como alguien puede concebir que Zelaya podría volver a gobernar como si nada hubiese pasado, lo único que explica la cerrada defensa que hacen de Zelaya es la pesadilla del dominó.
Y cuando la concertación se ve en problemas como ratas se van arrancando del barco a último momento, ya no vale pues Trivelli, eso había que hacerlo un año antes, mínimo. Probablemente van a ser varios más si se empieza a extender la convicción de que Frei podría perder la elección, de todos los candidatos eligieron al peor y la derecha tampoco escogió a una lumbrera, la muestra es que un pobre tipo como Enriques los tiene con insomnio, que calidad de personas por la flauta.
Pero en fin, hay que reconocer lo bueno también porque si a Lagos o Bachelet, con altísimos niveles de aprobación fuesen más sinverguenzas -a lo Zelaya, Chavez o Evo Morales- ya estarían armando plebiscitos para eternizarse. Todavía Chile es otra cosa, al menos acá respetamos las formas, menos mal.

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