
Y bueno, acabo de firmar el acta de defunción de la tarjeta madre VIA PC2500, no hace absolutamente nada ni un suspiro, ni POST, nada y apenas se le conecta la fuente esta se apaga. En algún lado tiene un maldito cortocircuito, La probé incluso en el aire, fuera del gabinete pero no hubo caso. Yo armé PCs durante muchos años y cometí toda clase de equivocaciones: conectores al revés jumper equivocados, cortocircuitos con el chassis, etc. pero nunca quemé una tarjeta madre, llegué a pensar que eran indestructibles pero parece que no. Uno más al recuento de mi racha de mala suerte. Sin contar que estuve toda la tarde pasando rabia y tratando de hacerla funcionar. Chas gracias Gustavo por los consejos y sugerencias.
Me escribe Rafael “Iquique es más bonito que Arica, más desarrollado con más infraestructura y por último con más actividades en la construcción, industria y comercio por eso que la gente se viene a Iquique porque es una ciudad atractiva en todo sentido. Iquique está en continuo desarrollo sin la ayuda del gobierno y por último Iquique es la Tierra de Campeones”. Maldito comeburros jaja, me hizo recordar las peleas entre ariqueños e iquiqueños en los años de la ZOFRI, la verdad es que yo quiero mucho a Iquique ¡solo que es tan feo!. Dont worry Rafael, solo bromeo. , saludos de este auténtico llamo ariqueño.
Recuerdo los años en que -nominalmente- trabajaba en la ZOFRI teníamos un excelente grupo en la empresa, todos amigos que me molestaban mucho por mi condición de ariqueño. Entonces cada viernes, cuando me volvía a Arica pasaba eufórico por todos los módulos, showroom, bodega, etc. diciendo mi discurso: “Adiós malditos come-burros, me voy de este pueblucho infecto y pestilente, de este nido de ratas mal llamado ciudad, vuelvo por unos días al paraíso perdido ¡Arica, tierra prometida!, no más basura, flaites, mal olor, casas en ruina ¡vuelvo al fin a la civilización!”, el rosario de insultos que recibía de vuelta me seguía hasta el bus.
Estuve como 5 o 6 años haciendo el viaje Arica-Iquique todos los lunes e Iquique-Arica cada viernes. Los primeros años en bus: Carmelita, Cuevas y Gonzalez o Santa Rosa. Eran los años del auge del contrabando y las matuteras viajaban los 365 días del año, durante muchos años, en la mañana a Iquique, volvían en la tarde y pasaban a Tacna, en la noche pasaban en Arica y al otro día todo de nuevo, a Iquique. Eramos como una familia y pasé varias navidades viajando en el bus, todos nos conocíamos: choferes, auxiliares, contrabandistas y los ariqueños que trabajábamos en Zona Franca. Después me compré mi escarabajo VW y fueron cientos de viajes cada año, me conozco de memoria cada bache y cada curva de esos 300 kilómetros. La ZOFRI fue una enorme experiencia que hizo algunas fortunas de millones de dólares y la ruina de otros tantos (yo, por supuesto, entre los arruinados).
ZOFRI fue una gran escuela y también años de mucha diversión, la explosión comercial de esos años fue incalculable, lo mismo que el contrabando hacia el Perú y Bolivia, algún día tal vez me anime a contar mis aventuras del par de años que me dediqué al contrabando y los negocios raros, total, todo eso debe estar prescrito a estas alturas. El otro día conversábamos con Marcelo -otro ex Zofri- de lo mucho que aprendimos en esos años, era un mundo completamente aparte, con viejas máquinas de telex pasábamos horas en la noche perforando las cintas de papel para “conversar” con gente de Japón, Hong Kong, Estados Unidos, en eso años que no pensaba existir Internet fue un alucinante adelanto de la globalización.
En fin, que lindos años, los almuerzos en La Salchicha Voladora o en el Shalom del mercado central, donde joteaba con cara de cordero a la lindísima Gigi, las noches tomando cerveza donde Scharaffia, o si había plata en el Foxys, el chino de Tarapacá que un día apareció muerto ¿como se llamaba? ya se me olvidó, o las amanecidas en la trastienda de el Bar Genovés. La ZOFRI tuvo varias etapas sucesivas: baratijas, electrónica, ropa usada, autos usados. Finalmente todo se fué al diablo, cumplió su ciclo de vida y hoy es como un zombi donde todavía se encuentra a alguno de los viejos tercios.
En tantos años -con contadas excepciones- nunca he ganado mucha plata, pero no me puedo quejar de haber llevado una vida aburrida. Ni se imaginan la cantidad de aventuras raras que he pasado, lo malo es que las mejores son todas impublicables!